Sobra talento, faltan apoyos

Musicópata.
Musicópata.
Musicópata. (Especial)

Ciudad de México

A pesar de que la música pop y las influencias extranjeras parecen campear en las preferencias juveniles, varios géneros tradicionales están conquistando un lugar especial entre el público de hoy, especialmente el bolero en sus distintas vertientes.

En días pasados fui invitado a participar como miembro del jurado en el Concurso Nacional de Boleros Pepe Jara, que desde hace cuatro años se viene efectuando en Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, tierra en la que creció el legendario Trovador solitario. Este concurso se inició primero con participantes de la zona norponiente de Chihuahua y en solo cuatro años ha adquirido dimensión nacional. En esta ocasión se inscribieron cantantes de 20 estados del país.

De entrada les comento que la calidad de los concursantes me dejó con la boca abierta. Como periodista de la música he sido jurado de muchos concursos, pero pocas veces me había tocado un grupo de participantes tan sorprendente. Puedo decir que varios de los concursantes tienen los ingredientes necesarios para llegar a ser estrellas contundentes si tan solo el público llegara a escucharlos. Lo malo es que en nuestro tiempo el nuevo talento casi no tiene oportunidad de recibir apoyos y proyectarse como merece. Por ello, no quiero dejar pasar la oportunidad de mencionar a los tres ganadores del Concurso Nacional de Boleros Pepe Jara, porque estoy seguro de que si logran llegar al oído del público alcanzarán el éxito.

El primer lugar fue para Sergio Timoteo Quintana, de Coahuila: un joven corpulento, poseedor de una formidable voz que conmovió al público haciéndolo sentir que los temas interpretados eran como vivencias propias, íntimas y emocionantes.

En el segundo sitio quedó Juan Francisco Ceballos Güémez, de Campeche. Este cantante personificó la esencia del bolero, con la sensibilidad musical de la Península y expresando las letras con un convincente sentido romántico.

Alexis Montoya, de Sonora, quedó en tercer lugar. Este muchacho está listo para ser descubierto: apuesto, con una seductora fragilidad varonil y gran versatilidad vocal. Si yo fuera productor de telenovelas ya lo habría contratado. Su estilo de cantar representa una seria amenaza para Pablo Montero y otros vocalistas de esa línea. Ojo con él.

En México hay mucho talento. Por desgracia aún no se encuentran las fórmulas adecuadas para proyectarlo y aprovecharlo. Los escenarios románticos siguen acaparados por artistas que vienen triunfando desde hace 30 o más años. Esta etapa no puede durar mucho más, sobre todo cuando están a la vista artistas jóvenes que han descubierto la magia del bolero y la están conjurando ante un público juvenil deseoso de dejarse seducir por lo romántico.

Ya es hora de ver hacia adelante. Quienes piensan que no hay talentos nuevos se equivocan. Hay genio romántico de sobra entre compositores y cantantes, el Concurso Pepe Jara es una muestra clara más. Lo que está faltando —creo yo— es la fe y el compromiso de quienes estamos obligados a detectarlo y apoyarlo.