El talento no es cuestión de género, asegura Mónica Vélez

La compositora habla del rol de la mujer en su área, de los consejos que da a sus alumnos, de la relación que lleva con sus amigos y de cómo el "streaming" le “ha pegado” a las regalías.
Sigue los pasos de Consuelito Velázquez y Emma Elena Valdelamar.
Sigue los pasos de Consuelito Velázquez y Emma Elena Valdelamar. (Adriana Jiménez Rivera)

México

Consuelo Velázquez y Emma Elena Valdelamar, las compositoras que crearon los clásicos “Bésame mucho” y “Mucho corazón”, respectivamente, son sus antecesoras y “ejemplo a seguir en esa pasión y amor por la música” para Mónica Vélez, quien al igual que ellas ha demostrado que el talento no entiende de géneros.

De ahí que la joven compositora de temas como “Bésame”, “Decidiste dejarme” y “Causa y efecto”, entre muchos más, no se intimida ante el hecho de que en la Sociedad de Autores y Compositores de México  (SACM) exista una diferencia con el sexo opuesto de 20 a 1; incluso reconoce que “aunque no es fácil destacar en un mundo que básicamente es de hombres, ese factor no ha impedido demostrar mi capacidad”.

Prueba de ello es que además de ser socia de la institución, también es directora de la Escuela de Composición de la SACM, donde asegura que surgirá un buen número de compositoras.

Se habla mucho del rol de la mujer,  tú estás en un gremio que básicamente es de hombres; sin embargo, de él han salido mujeres muy talentosas como Consuelito Velázquez, la compositora más reconocida a escala mundial, a través de su creación “Bésame mucho”, la cual tiene el mayor número de grabaciones, y Emma Elena Valdelamar, quien en vida contaba lo complejo que fue para ella llevar su profesión, luego de que en sus tiempos era muy difícil que una mujer escribiera y triunfara por encima de los hombres; ¿cómo ha sido tu experiencia, porque aunque los tiempos han cambiado, el gremio de los compositores continúa siendo mayoritariamente de hombres?

A mí me gusta mucho  pensar que hay chance o no hay chance según tu talento, y me gusta pensar que no tiene nada que ver con ser mujer; sin embargo, si hay una proporción de 20 a 1, y no estoy exagerando. Yo lo que hago es trabajar para ser inclusiva y por el empoderamiento  femenino. Como sabes, soy directora de la Escuela de Composición de la sociedad y hay un buen grupo de mujeres que estamos trabajando, que estamos dando clases, haciendo coautoría…

En lo personal, siento que estoy poniendo un granito de arena para abrir el espectro, inclusive ya tuve la fortuna de ganar una medalla en 2010 por colaborar con el empoderamiento femenino: entonces, creo que es parte de mi misión y me siento muy afortunada de ser mujer, de ser mexicana y de tener una voz…

Pero si me preguntas. Si me ha costado trabajo, sí, sí me ha costado muchísimo trabajo.

Y que si hubiera sido hombre, me hubiera costado menos. No lo sé, pero la estadística dice que sí.

Sin embargo, no te puedes quejar, constantemente te están grabando canciones, el año pasado volviste a ganar un Grammy Latino; y este año empiezas con una Bohemia haciendo mancuerna con Armando Manzanero y Mario Domm en el Auditorio Roberto Cantoral.

En efecto, no me quejo. Y sí, el año pasado fue buenísimo, de mucho aprendizaje, de muchas buenas noticias, de cosas duras a nivel personal, pero también de cosechar muchas cosas importantes.

Tuve la fortuna de ganar el Grammy a Mejor Canción Regional Mexicana con “Ataúd”, un tema que interpretan Los Tigres del Norte y que hice con Manú Moreno y Erika Ender, lo cual me tiene muy contenta porque fue muy sorpresivo para mí. Joan Sebastian estaba en la misma categoría y pensé que él se lo llevaría. También estuve en el disco de Bisbal con una canción que se llama “Fue nuestro amor”.

Y sí, este año pinta muy bien, hay muchos proyectos y uno de ellos es que compartiré el escenario con el maestro Manzanero y Mario Domm, que es mi superamigo. Así que estoy feliz.

Decías que el año pasado fue de muchas vivencias, ¿eres de las compositoras que se apoyan en esas experiencias para escribir?

Sí, yo creo que nosotros, los compositores, tenemos la fortuna de canalizar y exorcizar las cosas que nos pasan a través de la música, entonces ya si estás pasando por el dolor, pues ya no lo desperdicias; lo haces canción. Precisamente ese tema que hice con Bisbal y Alfonso Pérez fue uno de los exorcismos del año pasado, porque fue una canción que fue cierta y es importante para mí.

¿Cuáles son los temas que consideras que ya son clásicos de Mónica Vélez?

He tenido la fortuna de ser parte de temas como “Shabadaba”, que hice con uno de mis mejores amigos que se llama Etore Egrenci;  “Irremediable”, un éxito de Yuridia; “Creo en tí”, que hice con Bibi Marín, Kiko Cibrián y Julio Ramírez, y que además es una de mis canciones favoritas porque creo que tengo una canción feliz y es esa.

¿Con Mario Domm sigues haciendo mancuerna?

Sí, claro, con él tengo una lista de canciones: “Bésame”, “Causa y efecto”, “Mientes”, “Decidiste dejarme” y “Lágrimas” y lo que venga porque para mí él es de mis mejores amigos, es mi dragón de la guarda, porque es alguien que ha influido en mi vida, siempre para bien; es alguien a quien adoro, y para mí lo más importante cuando haces música con alguien es que se quede una relación para siempre, de hermanos.

¿Se vive bien de la composición?

Sí y no, es una rueda de la fortuna, se vive bien cuando tienes un éxito, se vive mal cuando no tienes un éxito. Yo, pues, la verdad sí vivo de esto, pero no está fácil. El streaming nos ha pegado mucho.

Antes, si tenías un éxito ya estaba garantizado que no tenías problemas económicos, y ahora no es así, yo lucho por el pan todos los días, así es.

¿De qué manera les ha pegado el "streaming"?

Es que al ser millones de canciones las que se pueden escuchar, se pulverizan y te va tocando nada de lo que antes era muchísimo; y como casi ha desaparecido el formato de venta física, antes era iTunes y ahora iTunes se está desvaneciendo y lo que está funcionando es el streaming. La gente ya ni siquiera quiere poseer, ni descargar la música, entonces lo que tienes es un pago por millones de veces que lo oye, muy bajito, pero encontraremos nuestro camino.

Yo siempre les digo a mis alumnos, que vivir de la música siempre ha sido imposible, lo es ahora y siempre lo será; hasta que tú derribas esa palabra, porque a mí me gusta pensar que la palabra imposible se inventó para derribarse.