Rhye ofreció un recital impecable a pesar del público

El silencio y la atención faltaron en el concierto ofrecido en el BMLS Showcenter.
Un show de luces bastante sencillo acompañó al setlist de Rhye en poco más de una hora, el cual inició fuerte y movido para después dar lugar a canciones más suaves
Un show de luces bastante sencillo acompañó al setlist de Rhye en poco más de una hora, el cual inició fuerte y movido para después dar lugar a canciones más suaves (Gabriela Muñoz)

Guadalajara

Aunque el BMLS Showcenter se vista de sala de conciertos, Salón Bugambilias se queda. Al menos esa fue la sensación que se sintió anoche en el concierto de Rhye, el cual parecía un salón de fiestas con entradas elevadas y una excusa para que los asistentes pudieran emborracharse y gritar cual si estuvieran en un antro y no en un concierto. Es algo extraña la percepción que se tiene del dúo basado en Los Ángeles, quizás por el pasado electrónico de sus integrantes, pero había un estado casi generalizado de estupefacción, al grado de que era casi imposible disfrutar de la música sin que alguien se acercara tambaleándose en diagonal y chocara con alguien más, otro tirara una bebida o el griterío no parara.

La banda, por su parte, estuvo impecable. No sólo los vocales de Milosh, que parecieron jamás fallar una nota, sino el ensamble completo: un despliegue majestuoso de instrumentos de metal, percusiones, violín que le aportaron a las canciones una complejidad que pretendían generar un ambiente mágico, sin dejar pasar algunos solos y las extensiones que hicieron de las canciones. Mención especial a los instrumentalistas del trombón y el violín, que provocaron momentos para dejar la boca abierta.

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Un show de luces bastante sencillo acompañó al setlist de poco más de una hora, el cual inició fuerte y movido para después dar lugar a canciones más suaves, incluidas algunas que serán incluidas en el nuevo disco, como “Waste”. No podía faltar tampoco “Open”, una de las canciones que le dieron notoriedad al grupo, momento en el que la mayoría de los asistentes sacaron su celular para tener una toma ligeramente diferente a la de la persona de al lado. Un par más de canciones suaves para las que Milosh pidió total oscuridad siguió. No obstante, la oscuridad y la música suave fueron interrumpidas por luces de los celulares, gritos altísimos de “¡cerveza, cerveza!”, risotadas, pláticas estruendosas y los también comunes “¡shh!”, para callar a los demás, que no funcionaron, por supuesto, ni la petición del cantante para que la gente usara sus “indoor voices”.

“Estamos llegando al final del concierto”, comentó Milosh, y dio una opción al público: seguir con una canción suave y callada y terminar con una grande o viceversa. El público pidió acabar en grande, pero la banda tocó primero “Hunger” en una versión con un tempo más acelerado con la que hubo baile y terminaron con “It’s Over”, canción de la faceta solista de Milosh que tiene un tinte triste. Terminaron así como quisieron y, aunque el público pidió más, la banda no regresó para un encore.

SRN