A mejores leyes, mejor música

El acceso para consumo personal o para beneficiarse con obras protegidas por los Derechos de Autor sin la autorización correspondiente es ilegal y debe combatirse.
MUSICÓPATA
MUSICÓPATA (MILENIO Dominical )

México

Conviene recordar que no toda la información que hay en internet es de acceso gratuito. El acceso para consumo personal o para beneficiarse con obras protegidas por los Derechos de Autor sin la autorización correspondiente es ilegal y debe combatirse.

La entrada a la era digital ha provocado cambios profundos en la industria de la música. Uno de los más serios es la piratería por internet: millones de obras protegidas por el derecho de autor se descargan ilegalmente sin hacer el pago correspondiente. Este cáncer está acabando con la creatividad y la iniciativa de quienes generan la música y está privando de sus legítimos ingresos a los compositores, músicos y cantantes. Sin embargo, ya comienzan a vislumbrarse recursos legales de fondo para ir extirpando el mal desde su raíz.

Ya se presentó en la Cámara de Diputados una iniciativa para reformar disposiciones de la Ley Federal del Derecho de Autor, la Ley de Propiedad Industrial y del Código Penal con el objetivo de disuadir la puesta a disposición en internet de obras protegidas sin la autorización debida.

La iniciativa va en contra de los administradores de sitios web que sin las licencias correspondientes faciliten la distribución ilegal de obras. En realidad el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) ya tiene facultades para sancionar las infracciones al derecho autor, pero la nueva iniciativa actualiza el marco jurídico para mejorar y proteger esos derechos en el ámbito digital. Los infractores serán quienes reproducen una obra mediante descarga, el que la comparte en un blog y el que tiene los servidores donde se guarda esa información.

Los usuarios comunes y corrientes que navegan por internet no serán afectados legalmente, pero de aprobarse las reformas todo el que quiera bajar una obra tendrá que hacerlo en un sitio que la tenga de forma legal.

El camino para detectar a los infractores será así: el titular de los derechos solicita la descarga de una obra; un programa obtiene la obra y al mismo tiempo informa las direcciones IP de los usuarios que ponen a disposición la obra sin autorización. El titular entrega las direcciones IP al IMPI para que solicite información de los usuarios. El proveedor de servicios genera archivos con la información IP de los usuarios y la entrega al IMPI, que a su vez notifica por correo electrónico al usuario y procede a aplicar las sanciones correspondientes que, según la gravedad de la infracción, pueden ser multas, cancelación de la cuenta del infractor e incluso pena de cárcel.

Sin duda esta propuesta será criticada por quienes se han beneficiado de la tardanza para adecuar las leyes autorales a la realidad digital. Pero conviene saber que la iniciativa logra dejar a salvo los datos personales y la privacidad de los usuarios, protege el derecho a la información, y señala los mecanismos que podrán utilizar los infractor en su defensa.

Los daños causados por la piratería son ya evidentes: no se generan nuevos artistas, los compositores prefieren dedicarse a otra cosa y los músicos casi no tienen trabajo. De seguir así, la música nunca volverá a tener la grandeza que todos nos merecemos. Ojalá esta propuesta se apruebe antes de que sea demasiado tarde.