Mario Bautista, muy querido por las tapatías

El encargado de abrir el concierto fue Javier Luna, español famoso por la serie de Disney Violeta.
Mario Bautista en el auditorio Telmex
Mario Bautista en el auditorio Telmex (Gabriela Muñoz)

Guadalajara

Si usted está leyendo esto, probablemente no tiene idea del concierto que se llevó a cabo anoche en el Auditorio Telmex. Y es que la mayor parte de los asistentes al show de Mario Bautista, un llamado "influencer" sea lo que eso signifique y cantante, son chicas de 15 años en promedio ¿y qué joven de 15 años lee el periódico ya? y sus papás, quienes fueron a acompañar a sus crías en contra de su voluntad propia y probablemente no les interese revivir un concierto para adolescentes. Pues bien, si usted está leyendo esto, probablemente se pregunte cuál es la importancia de un niño de 20 años que aspira a ser una copia de Justin Bieber. Ninguna evidente, pero no para los más de 8 millones de seguidores que tiene sólo en Facebook y Twitter y las miles de "bautisters", como se hacen llamar sus fans, al estilo de las "beliebers", que asaltaron al auditorio con gritos agudos y locura adolescente, quienes han tomado a Bautista como el objeto de sus sueños y fantasías.

El encargado de abrir el concierto fue Javier Luna, español famoso por la serie de Disney Violeta, quien, con tres canciones lindas y descafeinadas, recibió los gritos de las fans. "Ya entiendo por qué Mario es tan feliz, y es porque las tiene a ustedes", halagó a las bautisters, siempre hablando en femenino. "¡Las dejo con el maestro Mario Bautista!", a lo que siguieron los gritos de "¡Mario, Mario!" y ¡"Queremos a Mario! ¡Queremos a Mario!"

A las diez de la noche, se escucha una pista que anuncia al gran esperado de la noche: "Damas y caballeros, bienvenidos a este gran viaje. Siguiente parada: mundo de Mario, prepárense para despegar", y las fans gritaron la cuenta regresiva. Nunca tanta parafernalia para que alguien salga al escenario. Al final, Mario ascendió por un cubo, pausa incluida para dar espacio a los gritos de bienvenida de las fans. Salió el ídolo adolescente con traje brilloso, su blazer con solapas y mangas doradas, lentes de sol y uno de esos micrófonos de diadema. Empieza con "Ven a bailar" y continúa con "Sin tu amor". Al inicio de cada canción, había cada vez más gritos, casi en competencia. Y aunque Bautista canta en partes y delega el trabajo a la pista en otros, los movimientos de cadera y explosiones de humo se sucedían cada pocos segundos. "¡Qué bonito cantan!", se dirigió a sus fans, a quienes llama "bellezas". "Gracias suegros, suegras, por traer a mis novias. Y bellezas, gracias por venir y convencer a sus papás", comentó, muy al tanto de cuál es su público.

Y olvidemos por un momento la pregunta de si Bautista tiene talento o no, lo que importa es el espectáculo y lo que los influencers como él llaman "engagement": se podría llegar a pensar que Bautista o sus papás o su manager es muy inteligente, un genio, incluso, del espectáculo. Canciones fáciles de digerir que hablan a niñas con poca autoestima que sueñan con un príncipe de Disney y que se emocionan cuando el cantante las llamas "sus novias", aunque se lo grite a las miles. Pero hay que darle crédito a Bautista, es un chico encantador, con su hoyito en la mejilla, la sonrisita y el verbo. "Esta noche estoy buscando una cita. ¿Estará arriba, en el centro, en la izquierda? Qué guapas todas, la decisión es difícil, ¿quién será mi novia?" Y se ríe calculadamente antes de lanzarse a un par de canciones románticas, fan en el escenario incluido, a la que sientan en una banquita y Mario le canta, se recuesta en sus piernas, la ilusión de que podrías haber sido tú a la que le regalara flores y te dijera te amo.

No hace nada que pase inadvertido, fenómeno de las redes: antes de quitarse el saco, dice "qué calor que hace", las chicas siguieron todos sus movimientos, gritaron cada guiño. "Gracias por darme la oportunidad de crecer a mi lado", dijo encantadoramente en un discurso calculado.

Pero lo que importa es que se la pasen bien, una noche "inolvidable", incluso. Y todos parecieron pasarla bien, el mismo Mario en el escenario con sus bailarines y bailarinas (para los suegros, comentó), las bautisters gritaron y se desvivieron y el espectáculo incluyó de todo: hoverboards, arneses que elevaron al ídolo por los aires, máquinas de humo, lluvia de confetti, videos de backstage, interacción con el público, baile: un espectáculo impresionante visualmente, en el que la música fue lo menos importante, si no como un fondo para los cantos acalorados de las fans.

SRN