El músico asesino

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El músico asesino
El músico asesino (Luis M. Morales)

Ciudad de México

En la música se reflejan las emociones y características que definen al ser humano, desde las más positivas hasta las más oscuras. Por ello, en sus anales existen héroes y villanos, santos y asesinos.

Entre los personajes más siniestros en la música tiene un sitio especial Carlo Gesualdo, Tercer Príncipe de Venosa, que vivió en Italia durante el Siglo XVI y fue compositor de madrigales de sobresaliente belleza y originalidad, pero también fue un sádico asesino.

Carlo fue hijo de un rico señor de la época renacentista. Su hermano mayor era el responsable de los negocios y de tener un hijo que heredara los títulos y la fortuna familiar. Gesualdo, libre de compromisos, se dedicó a la música. Todo iba bien hasta que murió su hermano y Carlo quedó con la responsabilidad de casarse, tener un heredero y administrar los bienes.

Las presiones familiares lo obligaron a casarse con doña María de Ávalos, mujer mayor que él, viuda dos veces, que además era su prima, pero era la mujer más hermosa de Sicilia. Después de varios años de felicidad y de tener un hijo, doña María comenzó un secreto romance con Fabrizio Carafa, Duque de Andria.

Gesualdo se enteró del affair y puso en marcha un siniestro plan. A finales de 1590 fingió un viaje que duraría varios días. Fabricio, sintiéndose seguro, se metió a la cama con María. Gesualdo regresó. Sorprendió a los amantes en pleno frenesí romántico y los asesinó con una daga. Dejó los cuerpos ensangrentados y huyó.

El crimen provocó gran escándalo. Las autoridades se hicieron de la vista gorda y Carlo, para escapar de la furia de las familias de las víctimas, se refugió en su casa de campo. Cuatro años después del sangriento asesinato, Gesualdo se fue a vivir a Ferrara. Allá se casó con Eleonora d'Este, prima de un duque. Pero el carácter y comportamiento del compositor comenzaron a mostrar signos extraños: gritaba, insultaba y golpeaba a su esposa y trataba mal a sus súbditos. Al poco tiempo regresó a su tierra y a su castillo, pero Eleonora no quiso volver con él.

Para expiar sus culpas y remordimientos se sometió a prácticas masoquistas a base de latigazos. Contrató a un muchacho para que lo azotara tres veces al día. Se cuenta que Gesualdo recibía los latigazos sonriendo al cielo con expresión de júbilo.

A pesar de lo grotesco del asunto, Carlo desarrolló su talento de compositor. Su música expandió las fronteras de su arte, haciéndose cada vez más extremo, reflejando su estado psicológico. El resultado fue una obra renacentista original, extraña y sorprendente. Además de madrigales escribió obras religiosas en las que los temas de culpa, traición y redención tuvieron gran peso y significado.

Gesualdo murió el 8 de septiembre de 1613 a los 47 años de edad. Este caso no tendría lugar en la historia del arte de no ser por la asombrosa y electrizante música que, con su extraña armonía, Gesualdo fue capaz de crear. Ojalá tenga usted la oportunidad de escuchar algunos de sus madrigales para que pueda entrar al mundo sonoro de este raro músico asesino.