Manzanero coopera en reconstrucción de 400 hogares

El cantante se solidarizó con damnificados; se suma a la ayuda de Movimiento Azteca.
‘El maestro’ fue acompañado por los jóvenes y niños que forman parte de la orquesta y coros.
‘El maestro’ fue acompañado por los jóvenes y niños que forman parte de la orquesta y coros. (Alfonso Manzano)

México

Al filo de las 21 horas, el Himno Nacional que ejecutó la orquesta y entonó el coro Esperanza Azteca marcó el inicio de emociones que ambientaron el concierto Tiempo de amar, que ofreció Armando Manzanero a beneficio de los damnificados de los sismos.

Esteban Moctezuma, presidente ejecutivo de Fundación Azteca, salió al escenario para compartir el objetivo de la velada: “Gracias por estar aquí, porque con su presencia se suman a la causa que, debido a los sismos, ha adoptado Movimiento Azteca a beneficio de la gente que se quedó sin casa”.

Orgulloso compartió los números que maneja su fundación y aseguró que con las acciones que han emprendido “ya podemos construir 400 casas y con el apoyo de Fonhapo podremos construir otras 400, de manera que 800 familias serán beneficiadas”, afirmó.

Y antes de partir aprovechó para “agradecer la ayuda del maestro Armando Manzanero, quien fue el primero en sumarse a la causa, haciéndolo totalmente gratis”.

Entonces el compositor yucateco se sumó a la escena.

Correspondió a la deferencia que le hizo la fundación al entregarle la medalla al mérito musical, y en seguida tomó su lugar tras el piano, al centro del escenario y a un lado de Julio Saldaña, el director de la orquesta.

A partir de entonces, la bien conocida sensibilidad del compositor y la poco explorada habilidad para bromear se homologaron, provocando los suspiros cuando interpretó “Somos novios” y “Esta tarde vi llover” y las sonrisas y hasta carcajadas cuando aderezaba sus comentarios con una buena dosis de picardía, como cuando dijo: “Mis papás peleaban mucho, y una vez mi mamá se cansó y dijo: ‘Nada más que crezca Armandito y nos vamos a separar’, pero nunca se divorciaron”, remató el autor, mientras las sonrisas se escuchaban por toda la sala.

En la velada se dio tiempo de compartir el escenario, primero con Aranza, con quien fundió su voz en su gran clásico “ Nada personal” y después cedió el espacio a Carlos Macías, quien cantó “Fuiste tú”.

Las ovaciones del público, en su mayoría personas maduras, cuarentones, cincuentones y más, fueron espontáneas y efusivas.

Y se multiplicaron más cuando el protagonista volvió al escenario para seguir erizando la piel con sus clásicos, como “Mía”, que con un alegre y guapachoso arreglo provocó que los pequeños del coro, de la orquesta y el público emularan su baile y canto.

La velada se acercó a su fin, retomando el romanticismo al la mancuerna que hizo con su hijo Juan Pablo Manzanero en “Voy a apagar la luz”; y el final llegó con “Tiempo de amar” en el trío que completó Aranza.

CLAVES

LOS PEQUEÑOS MÚSICOS

El coro y orquesta se integra por niños de escasos recursos que gracias a  la fundación reciben instrucción musical.

Manzanero destacó “la importancia de que estos niños hayan tenido la oportunidad de acercarse a la música”.

Aranza pidió que se mantenga el apoyo para los chicos.