Andrés Calamaro da Licencia para cantar

El concierto se realizó ante un aforo lleno, enfervorizado donde se pasó del bolero al rock acústico, pasando por el tango y la bohemia
Andrés Calamaro en el teatro Diana de Guadalajara
Andrés Calamaro en el teatro Diana de Guadalajara (Nacho Reyes)

Guadalajara

Después de pasar por varias ciudades de Colombia como Córdoba, Rosario, Tucumán, Salta, Mendoza, San Juan, Medellín, Bogotá y Bucaramanga donde se agotaron los boletos desde antes de los conciertos, al igual que aquí.

Ya desde ayer, temprano, el cantante y compositor argentino desde ayer caldeó los ánimos de sus adeptos, al pasear como incógnito por los pasillos de la FIL Guadalajara. Se le ve también en una foto junto a Alejandro Marcovich.

Ater a las 21:00 horas en Teatro Diana, ya estaba abarrotado, los asistentes silbaban porque no iniciaba el concierto. Los músicos amagaron dos veces con salir, pero volvían detrás del telón.

Desde entonces, inició el estribillo que corearían los asistentes: "¡oé, oé, oé. Andrés. Andrés!" y que repetirían a lo largo del concierto, después de cada canción en la que acertara con un tema del gusto del público.

15 minutos después salieron los cuatro: Germán Wiedemer en el piano, Antonio Miguel en el contrabajo, Martín Bruhn en las percusiones y el mismísimo Andrés Calamaro.

Con solo Buenas noches como preámbulo, inició con "Libertad", al terminarla un aficionado gritó: "noches bohemias, cabrón", sin inmutarse los músicos interpretaron la pieza.

El concierto siguió con géneros como el tango, el vals, el bolero y el jazz, en un espacio que se convertía en salón de tango, café de bohemia, plaza de toros y hasta en estadio de fútbol. ¡Oé, Oé, Andrés eres grande!

El cantautor se inclinó, se puso de rodillas, "gracias Guadalajara" y besó la tarima. El público se estremeció, gritó de emoción.

El cantante argentino, como decía el concierto se tomó la licencia de interpretar clásicos tangos como "Algo contigo", "El día que me quieras", "La Copa Rota". O hacía saltos a otros géneros como con "7 segundos" o "culto blues", "Plaza Francia", cuando el público cantaba, nuevamente se tomaba la licencia de dejar el micrófono para tocar con las claves, la armónica, el pandero o la flauta transversal, con bastante libertad.

Momentos de tensión futbolera se dieron después de "Garúa", cuando un asistente gritó "¡Viva el América!", como si estuviera fuera de lugar.

Casi al final, mientras interpretaba "Flaca", a petición del público Calamaro levantó una bufanda de las Chivas, tres aficionados se levantaron y saltaron al escenario, a dos los detuvieron antes de llegar, al tercero lo taclearon los de seguridad, antes de que tocaran al cantante.

Cuando el público, pidió otra, los músicos eligieron "Crímenes perfectos", para cerrar con broche de oro.

Al terminar, el público le vitoreaba, "torero, torero", se levantaron a aplaudir. Él se quitó el sacó e imitaba un capote que burlaba a un toro, mientras había música ambiental de plaza y el cantante salía ora zapateando, ora irguiéndose y enviando besos al público: "¡muchas gracias, Guadalajara!

De aquí sigue la gira, para presentarse el 3 y 4 de diciembre en el Teatro Metropolitan de la Ciudad de México y volver a su natal Argentina para un concierto el 10 de diciembre en el Teatro Gran Rex de la ciudad de Buenos Aires.

SRN