El baile fue el lenguaje universal en Sonido Global

El festival Sonido Global reunió a Zaikocirco, Juana Fe y Fanfare Ciocărlia.

Guadalajara

La cita para la segunda edición de Sonido Global, festival que reúne a músicos de diferentes países y géneros, era a las 6 de la tarde en el Teatro Estudio Cavaret. Aunque la música empezaría a las 8, los asistentes tuvieron la oportunidad de observar el mercadillo de artículos y gastronomía que se colocó en la parte de atrás del recinto. A las 8, no obstante, la pista del teatro aún se observaba vacía: las personas se distribuían entre los puestos, se sentaban en los escalones o se encontraban afuera. El representante local de la fiesta internacional fue Zaikocirco, quien presentó su disco Porky Style el pasado 17 de julio en el Teatro Diana. A pesar de salir ante un teatro casi vacío, el solo de saxofón que dio inicio a su presentación fungió casi como un llamado, con el que las personas se arremolinaron para escuchar los sonidos balcánicos y circenses del ensamble. Ésta fue sólo la primera muestra del magnetismo de la banda, quienes continuaron interactuando con el público a pesar de comunicarse en un lenguaje inventado. Los asistentes corearon, imitaron los sonidos de los instrumentos y bailaron. No obstante, uno de los puntos más fuertes de la presentación se dio a partir de la segunda canción, en la que aparecieron entre el público los títeres gigantes tradicionales de la compañía. Al son de “otra, otra”, Zaikocirco regaló al público una canción más, la cual interpretaron entre el público.

Con la exaltación generalizada después de la primera entrega del festival, los chilenos de Juana Fe brindaron otra hora más de baile con su cumbia. Las primeras líneas del bajo fueron acompañadas por las palmas para poner ritmo, el cual se vio enriquecido por instrumentos como las tumbadoras, pailas y la güira, sin olvidar los movimientos de Pablo, vocalista, que no dejó de bailar. Casi a mitad de su set, comunican “tenemos una mala noticia, vamos a seguir bailando”, invitación que el público gustoso aceptó. No ajenos al ambiente político y social vivido tanto en México como en el país andino, los integrantes de Juana Fe aprovecharon para comentar en contra del prohibicionismo y la irregularidad en la distribución de recursos, preocupación que se puede escuchar en el tema “Maleducados”, la cual da el título al nuevo disco que presentaron por primera vez la noche del viernes. Al igual que la banda anterior, el público no los dejó despedirse sin pedir otra, a lo que los chilenos correspondieron con un par de canciones más lentas, lo que dio la oportunidad a los asistentes de tomar a su pareja y bailar abrazados.

El Cavaret ya caliente y lleno de los vapores del sudor recibió a la orquesta Fanfare Ciocărlia media hora después de las 11. Vestidos formales, los percusionistas de rojo y los metales de negro al frente, la fanfarria inició con una canción algo tranquila para calentar motores. Pero el público no sabía lo que se esperaba a partir de la canción, un set enérgico con juegos de tempo, silencios inesperados y finales abruptos. Los integrantes sólo hablan en su dialecto materno y de vez en cuando gritan un “gracias”, pero aun así los asistentes responden a sus palabras. Desde el inicio de su presentación, ya se podía ver alguno que otro crowdsurfer, quien luego sería levantado en hombros como si de un verdadero bar mitzvah se tratara. La Fanfare Ciocărlia, considerada una de las mejores brass bands del mundo demostró el porqué del título gracias a la maestría que se observó en los solos, las notas ejecutadas a tempos casi esquizofrénicos pero sin fallas y el hecho de que, a pesar de venir tan lejos, el día del viernes el baile y la fiesta fueron los lenguajes universales.