Vicente Fernández da el grito en el Auditorio Nacional

El cantante hizo una pausa durante su concierto para conmemorar la Independencia nacional con las 10 mil personas, que disfrutaron de su actuación como parte de su gira 'del adiós'. 

Ciudad de México

"¡Viva México!, ¡Viva la Independencia!, ¡Vivan los héroes que nos dieron patria!", gritó Vicente Fernández a las 11 de la noche, y de inmediato encontró eco en sus frases entre las 10 mil personas que estaban en el Auditorio Nacional disfrutando de su concierto.

La breve celebración que hizo "El Charro de Huentitán" en el foro de Reforma siguió con un emotivo "México lindo y querido", que fue coreado por todos sus invitados.

Después la velada continuó su curso con las interpretaciones que regaló el cantante, quien lo mismo se apoyo en la inspiración de Martín Urieta al ofrecer "Acá entre nos" y "Mujeres divinas"; que de su propia inspiración al ofrecer "Las llaves de mi alma".

Sus grandes clásicos como "Qué de raro tiene", "La ley del monte" y "Ella" fueron otros de los temas que Chente aderezó con su potente voz y el público apoyó con la espontaneidad de sus coros.

Jóvenes, adultos y personas maduras constataron que la calidad del cantante jalisciense se mantiene en su esplendor, aún cuando la energía de su cuerpo ya no es la misma, como se aprecia en su andar lento por el escenario.

No obstante, la entrega y amor que proyectó en cada interpretación hizo que más de una vez el público se pusiera de pie para ovacionar sus interpretaciones, como cuando se escuchó "No", "Lástima que seas ajena" y "Perdón".

Acompañado de 14 músicos y de un amplio repertorio, el intérprete siguió su despedida de los escenarios con "A mi manera" y para cerrar eligió "Volver, volver", pues aunque el público seguía aplaudiendo, esta vez Chente no cumplió su clásica promesa y a las 11:40, y luego de 160 minutos de un emotivo y "nostálgico" concierto, salió definitivamente del foro.

Mientras tanto en el lobby del auditorio, la fiesta mexicana, al ritmo del mariachi, continuaba al igual que el deleite de antojitos: quesadillas, tlacoyos, tacos, agua y café de olla que se servían a 25 pesos.