Reunidos por el amor a Chente

Previo al concierto de Vicente Fernández los asistentes armaron la fiesta en la explanada del Estadio Azteca.
Miles de seguidores del cantante jalisciense llegaron desde temprana hora.
Miles de seguidores del cantante jalisciense llegaron desde temprana hora. (María José Cantú)

Ciudad de México

Los juzgaron por pecar de exagerados, pero quienes llegaron al Estadio Azteca a las 6:00 de la mañana para ser los primeros en las filas de entrada estaban orgullosos de su fanatismo.

Desde temprano se registró movimiento a las afueras del establecimiento; las puertas del estacionamiento se abrieron desde las 15:30 horas y también las de las casas vecinas que ofrecían sus patios o sus banquetas para aparcar vehículos por un costo en promedio de 100 pesos.

Al rededor de todas las entradas al Estadio se desplegaron cuerpos de granaderos para resguardar y agilizar a las grandes masas que se dirigían a la fiesta de despedida del Charro de Huentitán.

Pese al calor de la tarde a las 17:30 horas unas gotas amenazaron con tormenta, pero el cielo se despejó poco tiempo después, sin embargo hubo quien prefirió prevenirse y comprar un impermeable por 10 pesos a los vendedores ambulantes.

La entrada principal del estadio pronto tenía a su espera a decenas de personas formadas en filas esperando a que las puertas se abrieran, la conglomeración fue tan grande que pronto apareció un grupo de granaderos para poner orden y evitar que se metieran a las filas.

En punto de las 18:00 horas comenzó el acceso a las inmediaciones y ya adentro del lugar, pero aún afuera del Coloso, un mariachi amenizaba la espera con los temas emblemáticos de Vicente, incluso algunas personas se dejaron llevar por la emoción y tomaron el micrófono.

La reventa

Las oficinas de los Fernández anunciaron que lanzarían 85 mil boletos gratuitos para el evento. Las entradas fueron distribuidas a través de los medios de comunicación y la página oficial del cantante.

A los alrededores del Azteca decenas de revendedores hicieron su agosto y vendieron boletos para el concierto por hasta 2 mil 500 pesos en la parte de abajo y 1500 en gradas.

Antonio Betancourt viajó desde Colombia con seis miembros de su familia, y aunque previno el hotel y los traslados no esperaba que la reventa le impidiera la entrada al estadio.

"Vine a ver a mi ídolo Vicente Fernández, llegamos antier pero veníamos con la ilusión de que iba a haber entradas para todos y resulta que los boletos los monopolizaron y los están vendiendo, nos niegan la entrada y no podemos verlo.

"Empezaron desde 800 pesos, ahora están pidiendo 2 mil, pasa el tiempo y piden más dinero. Hicimos ahorro para pagar avión y habitación para verte solamente a ti, Vicente. Te queremos mucho en Colombia y eres nuestro himno nacional allá en nuestra finca en el campo", dijo Antonio aún con esperanza de conseguir entradas para el show.

Mariana, también procedente de Coñombia, llegó con un grupo de amigos, todos no mayores de 30 años, sin embargo ella su previno sus entradas a través de una página de internet, además aprovechó el viaje para quedarse en México a conocer.

La vendimia

La explanada del Azteca descansó de los puestos alusivos a ropa deportiva y a playeras de fútbol para dar paso a los souvenirs que permitieran al público recordar la despedida de Un azteca en el azteca.

El articulo más vendido fueron los sombreros charros, que se adquirían por 200 pesos en todos colores; también había playeras con la leyenda "Un Azteca en el Azteca", gorras, tazas, vasos, caballitos tequileros y hasta fotografías de Vicente joven se vendían en el lugar.