Se despide Chente entre aplausos y lágrimas

El cantante ofreció su último concierto, donde complació a la audiencia del Estadio Azteca con casi cuatro horas de su música.
El cantante hace un sentido cariño a su hijo, durante su última presentación, en el Estadio Azteca.
El cantante hace un sentido cariño a su hijo, durante su última presentación, en el Estadio Azteca. (Édgar Negrete)

Ciudad de México

El pago que recibió Vicente Fernández por medio siglo de vivir para el público fue el cariño de más de 85 mil personas que lo acompañaron anoche en su último concierto en el Estadio Azteca.

A las 21:18 horas el Coloso apagó sus luces y encendió el escenario para recibir a Vicente, quien se abrió paso entre los mariachis hasta llegar al frente y toparse con una ovación de pie.

Lucia elegante con su traje de charro acompañado de una pistola en la chaparrera y su trayectoria inscrita en la cabellera completamente blanca que dejó al descubierto al quitarse el sombrero.

"No me sé rajar" fue la canción que inauguró la velada, y en seguida el charro de Huentitán ofreció las primeras palabras de la noche:

"Muchísimas gracias, queridos amigos; quisiera decirles unas palabras. Siempre he creído que en este mundo habemos dos clases de personas: los ricos muy pobres y los pobres muy ricos, porque el dinero es tan vulgar y tan corriente que gracias a Dios y a todos ustedes hasta un ignorante como yo ha logrado tener una vida.

"Pero hay una cosa que no se compra ni con todo el oro del mundo y eso ustedes me lo han dado sin tener que ponerles una pistola en la cabeza y es lo único que me gustaría dejarle de herencia a mis hijos.

"Que digan con humildad que fueron hijos de un gran señor que tuvo dos vicios: trabajar mucho para darles todo lo que nunca tuvo y ser capaz de quedarse muerto en un escenario para llevarse lo que más quiso en esta vida: su respeto su cariño y sus aplausos", dijo Chente con la voz entrecortada por la emoción que le producía ver a tantas personas reunidas para despedirlo.

Sin pausa el charro siguió con "Que te vaya bonito" y "Me voy a quitar de en medio", para después recordar a su público que mientras no dejaran de aplaudir el no dejaba de cantar, "hasta que desquiten ese cariño que me han regalado", dijo Chente.

Pronto el Azteca se había convertido en una máquina del tiempo que llevaba a aquellos fans más viejos al recuerdo de su ídolo en las pantallas de cine, donde era el mil amores.

La noche era nostálgica pero a la vez emocionante y Vicente dio un espacio para agradecer a Televisa y a Emilio Azcárraga la oportunidad de despedirse como siempre lo soñó.

Un homenaje a Joan Sebastian, uno de sus mejores amigos que partió primero, y después la parte más esperada de la noche, cuando apareció Alejandro Fernández para despedir a su viejo y tomar simbólicamente la estafeta de la música mexicana.

"Hace 22 años lance al más pequeño de mis potrillos y hoy por ser la última actuación de mi carrera quiero invitarlo con el respeto que él merece como cualquier artista. No va a cantar mucho, cuatro o cinco canciones porque es mi despedida, no su debut", dijo Vicente para dar entrada a Alejandro y unirse a dueto con "Paloma querida".

Por su parte Alejandro agradeció ser partícipe de un momento histórico y agradeció a su padre el legado que ha dejado a México con su música. "Te prometo que jamás voy a dejar morir la música mexicana. Siempre la llevo en el alma y en el corazón y la seguiré llevando a todo el mundo, a donde se me abran las puertas, como tú me lo encargaste", dijo.

Continuaron con "No volveré" y Alejandro se quitó el moño que colgaba de su cuello para dárselo en ofrenda a Cuquita, su madre, quien miraba el show en primera fila.

Mientras Chente se cambiaba de traje, Alejandro hizo suyo al público con "Mátalas" y "Mi querido viejo", este último consiguió las lágrimas de algunos en el foro que habían acudido acompañados de sus padres.

Finalmente "Perdón" despidió al dueto y nuevamente el charro de Huentitán tuvo el escenario para él solo y lo engrandeció con "Acá entre nos", himno de desamor para aquellos que ya habían disfrutado de más de dos cervezas.

Más adelante Vicente también se desprendió de su moño para lanzarlo a las primeras filas donde se encontraba su familia, pero el equilibrio le hizo una mala jugada y por poco cae de costado.

Un nuevo traje charro y Vicente lucía como nuevo, después de algunos éxitos que pusieron a bailar a los presentes siguió "Los Mandados", pero previamente el anfitrión defendió a su tierra de la discriminación en la frontera.

"Hay un mendigo candidato en Estados Unidosy yo digo que el día que me lo encuentre le voy a escupir la cara le voy a mentar la madre y le voy a decir lo que nunca le han dicho en su mendiga vida", dijo refiriéndose a Donald Trump, ganándose una ovación.

La fiesta se prolongó hasta pasada la 1:00 de la mañana de hoy, cuando finalmente el mariachi entonó "Las golondrinas" y Chente abandonó el escenario entre lágrimas y ondeando su sombrero en los aires.