El Tri ofreció una noche clásica e irreverente

Alex Lora celebró ante más de cinco mil tapatíos los casi 50 años de trayectoria.
Alex Lora celebró ante más de cinco mil tapatíos los casi 50 años de trayectoria
Alex Lora celebró ante más de cinco mil tapatíos los casi 50 años de trayectoria (Cortesía Auditorio Telmex)

Guadalajara

Con los acordes de “El cantinero” y el grito “¡Viva México, cabrones!” comenzó El Tri su presentación en el Auditorio Telmex el día de ayer, bajo el liderazgo de un Alex Lora enmascarado cual luchador tricolor. La canción se volvió rápidamente un himno recíproco, en la que la banda y el público intercambiaron líneas. “Cuando tocamos esta canción en chilangolandia, la gente hace el pasito chilango”, dijo Lora, “aquí me vale verga qué pinche pasito sea, el chiste es echar desmadre como en la secundaria”.

Y un pinche desmadre sería el resto del concierto, cuyo tono se definiría en la primera triada de canciones. Lora era todo gritos y esa personalidad extrovertida e irreverente, sin pelos en la lengua.

La siguiente canción, “Mente rockera”, terminó de parar a los últimos aún cómodos en sus asientos. “¿Están siendo felices?” repitió el líder durante la velada, muy ad hoc al sentimiento que la música de su banda le causa, el poder de lograr que durante la tocada la gente se olvide de sus problemas.

Otra constante en el concierto fueron los clips de los videos y fotografías proyectados en una pantalla, una especie de imágenes de la nostalgia, de esa banda con una trayectoria de casi medio siglo, cuyo rock and roll y blues la gente ha llegado amar y reconocer. Al final de la segunda canción, el público comenzó a gritar “culero, culero”, lo que dio pie a la siguiente canción, una canción aún no grabada que está dedicada a Donald Trump, “Un culero valedor”, en palabras de Lora.

Gritos de “chinga tu madre” dieron inicio a la pieza, continuados con risas, aplausos y gritos de aprobación ante el ingenio de su ídolo. Después de prolongados “eh, ¡puto!”, fue el turno de “El último trago”, cover de José Alfredo, con la que recibieron a Sheila Ríos y al mariachi en el escenario. De esta forma, el concierto continuó su curso establecido: una noche llena de clásicos, complacencias al público, humor irreverente y más de un par de risas.

MC