Tembló Reforma con Santana...

Pese a la lluvia, el músico convocó a 70 mil personas, de acuerdo con la cifra oficial, en el concierto que ofreció en el Ángel de la Independencia.
Miles de personas disfrutaron de la energía que proyectó el músico.
Miles de personas disfrutaron de la energía que proyectó el músico. (Édgar Negrete)

Ciudad de México

Sí, tembló Paseo de la Reforma con Carlos Santana...

No es metáfora: a las decenas de miles de personas que acudieron al Ángel de la Independencia les daba por brincar con algunas de las raspadas de guitarra más espectaculares del roquero y el pavimento literalmente temblaba, como si en esos momentos se registraran fuertes sismos. Los postes de luz más cercanos, sí, se bamboleaban, como los dedos del músico se deslizaban magistralmente por las cuerdas de su instrumento.

“¡Santana-Santana-Santana!”, lo aclamaban sus fans entre rola y rola y el hombre del sombrero negro sonreía extasiado con la muchedumbre.

“¡México! ¡México! ¡México! Yo soy una reflexión de tu luz...”, les respondió el guitarrista.

 Estaba tan contento el artista que se puso íntimo y presentó ante la sociedad chilanga a su mujer:  “Les presento a mi esposa... Beso, beso, beso (jugueteó él mismo)...”.

 Y sí, se acercó a la estupenda baterista que es Sidney Santana, una de sus tres bateristas, guapa y joven mujer morena ataviada de rosa y negro, y le plantó dos besos en la boca.

“Qué delicia. Delicioso”, dijo Santana al volver al frente del escenario, y la raza se le entregó en alaridos por lo acogedor de su desplante.

Uno pensaría que la mayoría de quienes vendrían a escuchar a este hombre de origen mexicano pero radicado en Estados Unidos serían personas en sus años sesentas, cincuentas, cuarentas tal vez, pero no, predominaban jóvenes que coreaban sus canciones y grababan el momento en sus teléfonos móviles. Y claro, no pocos le daban fuego a unos toquecitos de mota. Los cientos de policías que cuidaban que no hubiera desmanes ni siquiera amagaron con intentar apañar a alguien. Libertad absoluta en el Ángel y sus alrededores donde fueron colocadas varias pantallas gigantes para que los más alejados del escenario apreciaran hasta los gestos de su ídolo...

Al final fueron poco más de dos horas de música y todo transcurrió en calma, salvo cuando un grupo de chavos intentó derrumbar las barreras de seguridad y la policía tuvo que intervenir para evitar una desgracia con gente aplastada. Hubo empujones y mentadas, pero nada más... 

Ambiente

Desde las dos de la tarde los seguidores del músico empezaron a llegar a la cita para disfrutar del concierto y tener un buen lugar.

Cientos de policías resguardaron el orden en Paseo de Reforma, donde, de acuerdo al reporte del GDF asistieron alrededor de 70 mil personas.

Pese a la lluvia, los seguidores del jalisciense le mostraron lealtad y, resguardándose con chamarras, paraguas e impermeables desechables que se ofertaron a 10 pesos, estuvieron atentos al show.