Springsteen le rinde homenaje a Mandela

El músico se presentó por primera vez en el país; tocó sus éxitos de antaño, así como los de su nuevo álbum: High Hopes.
El músico estadunidense deleitó con sus éxitos.
El músico estadunidense deleitó con sus éxitos. (AFP)

Ciudad del Cabo

Bruce Springsteen abrió ayer en Ciudad del Cabo su nueva gira mundial cantándole a Mandela, en un homenaje que se repitió al término del espectáculo al dedicarle al ex activista por la igualdad racial sudafricano su última canción.

Los acordes del clásico de los 80 de The Special AKA, el himno pop de la lucha contra el racismo en Sudáfrica Free Nelson Mandela, resonaron en el pequeño recinto de Belville, una localidad obrera de la nación africana.

La emotiva apertura contó con un coro negro de dos chicas y un chico que le dio a la E Street Band el aire festivo africano que distinguía al himno por la libertad del líder encarcelado.

Le siguió “Badlands”, uno de los clásicos de Springsteen, que llenó de júbilo el pabellón en la primera visita de su carrera a Sudáfrica.

Quizá porque sabía que llevaba una carrera debiendo una visita, en el recital fue reservado al presentar al público su nuevo álbum, el líder de ventas en 10 países High Hopes, aunque era a lo que había venido.

Vestido con chaleco negro que perdió por el camino, camisa gris, tejanos y corbata negra, Springsteen ya se había metido varias veces entre el público cuando llegó “Hungry Heart”, y la masa cantó con la banda los versos ante el silencio atento del jefe.

Así, con las descargas de guitarra del ex de Rage Against the Machine, Tom Morello, aportando electricidad al espectáculo, se hizo la oscuridad conmovedora habitual de “The River”.

Y vinieron dos de los hits de su último trabajo, “High Hopes” y “Heaven’s Wall”, con The Boss pidiéndole a Ciudad del Cabo que alzara las manos.

Con Springsteen obligando a todos a levantarse, la banda tocó “Pay me my Money Down”, y los acordes centroeuropeos de esta canción originaria de los esclavos negros de América que el rockero toca desde hace años pusieron a bailo a todo el velódromo.

La introspección regresó a esta Nueva Jersey del Cabo con “American Skin (41 Shots)”, que permitió a la guitarra de Morello  volver a rasgar la tórrida noche sudafricana con otro de los temas de High Hopes.

Después, el recinto ya entregado coreó “Because The Night”, mientras Springsteen seguía demostrando, a sus 64 años, su vigor y vitalidad, corriendo por los pasillos, dejándose caer delante de las fans.

El público, de edad variada y abrumadoramente blanco, quizá porque cuando Springsteen empezó a sonar los negros no eran ciudadanos en Sudáfrica, empezó a despedirse de El jefe cuando tocó “Land of Hope and Dreams”.

Pero volvieron, él y la E Street Band, a expresar el privilegio de estar en la tierra de Mandela y a dedicarle “We are Alive” después de recordar el círculo que se cierra con esta visita a Sudáfrica, hoy libre y democrática 25 años después de que The Boss cantara en  la ciudad de Harare contra el apartheid.

Y lanzarse a una interminable sacudida de clásicos como “Born in the USA”, “Born to Run” o “Dancing in the Dark”, para delirio de un público sudafricano que ya fue a verle en 1988 a la vecina Zimbabue y le había esperado décadas.

“Thunder Road”, con The Boss a la guitarra acústica y solo en el escenario, cerró una inolvidable primera cita en casa para los sudafricanos y para Bruce.