Sinfonías imprescindibles

Musicópata.
Musicópata
Musicópata (Especial)

Ciudad de México

Con el propósito de ir integrando una buena colección de sinfonías aquí te sugiero cinco obras que vale la pena escuchar y conservar. La variedad de estilos, épocas y conceptos permiten abrir un horizonte musical rico y agradable. Estas sugerencias vienen a sumarse a otras cinco que propuse la semana pasada. Aquí las tienes:


1. Franz Joseph Haydn, Sinfonía No. 94 en Sol Mayor

Esta sinfonía lleva el apodo de “Sorpresa” porque después de las suaves melodías y armonías ondulantes del primer movimiento, en el segundo Haydn escribió una tonada sencilla seguida de un fuerte tamborazo que despierta al que se hubiese dormido. El tercero y cuarto movimientos son un delicioso final para esta sinfonía, una de las mejores del periodo Clásico.

2. Antonin Dvorak, Sinfonía No. 9 en Mi Menor

Dvorak escribió esta obra en 1893. Es difícil creer que algo que suena tan moderno cumplió ya más de 100 años. La pieza, conocida como “Sinfonía del Nuevo Mundo”, se inspiró en la música nativa estadunidense y en los cantos espirituales afroamericanos. El compositor, nacido en la Bohemia europea, fusionó el espíritu originario de Norteamérica con el estilo Nacionalista Checo de forma deslumbrante.

3. Charles Ives, Sinfonía No. 1 en Re Menor

Ives escribió su primera sinfonía influenciado por la Novena de Dvorak, la “Inconclusa” de Schubert, la “Patética” de Tchaikovsky y la Novena de Beethoven. Claramente tenía muy buen gusto. Es interesante apreciar cómo el compositor estadunidense asimiló la escencia de todas esas sinfonías y las expresó con su propio lenguaje musical. Esta obra es indispensable en cualquier colección.

4. Johannes Brahms, Sinfonía No. 2 en Re Mayor

Brahms fue muy influenciado por Beethoven. Esta sinfonía, a pesar de no ser tan ampliamente conocida, fue sobresaliente en su tiempo. Sigue la estructura característica de la mayoría de las sinfonías: cuatro movimientos. La riqueza de su orquestación es una fusión entre Beethoven y Mahler. En el primer movimiento, Brahms presenta simultáneamente tres motivos distintos con los que integra un tema central. El cuarto movimiento tiene ecos del final de la Novena Sinfonía de Beethoven.

5. Ludwig van Beethoven, Sinfonía No. 9 en Re Menor

En la lista no puede faltar la Novena de Beethoven. Para muchos es la obra más reconocida del compositor alemán, casi todos han escuchado el “Himno a la alegría” que está al final del cuarto movimiento. Beethoven elevó la sinfonía a un nuevo nivel agregando la voz humana a la orquestación. El texto del himno es del poeta alemán Friedrich von Schiller. El amplio rango dinámico y su brillante orquestación han hecho que la obra se interprete constantemente por el mundo. Ninguna colección sinfónica está completa sin esta pieza que es ahora el Himno Europeo.

Espero que disfrutes estas sugerencias. En próximas entregas te propondré más temas que te darán gratas horas de emoción y alegría. Recuerda que, por fortuna, la música sinfónica no es cara. Empieza ya tu colección.