Silvio Rodríguez denuncia abandono de estudio que él mismo impulsó en Cuba

Dijo que el proyecto ha tenido que enfrentar a la burocracia de su país para sobrevivir.
El trovador considera que las instituciones gubernamentales quieren apoderarse del lugar.
El trovador considera que las instituciones gubernamentales quieren apoderarse del lugar. (Archivo)

La Habana

El afamado trovador Silvio Rodríguez volvió a tener un encontronazo con la burocracia cubana, que entre el viernes y ayer propició desde elogios al artista  hasta la advertencia de que los cambios en curso en el país pudieran sepultar los sueños que despertó la revolución con su triunfo en 1959.

Creador de temas mundialmente reconocidos como “Ojalá”, “La maza” o “Unicornio”, Rodríguez escribió en su blog Segunda cita, que el estudio de grabación Abdala —creado por su iniciativa— ,  “agoniza” a causa de funcionarios que nunca perdonaron su existencia.

El artista fue autorizado en 1998  por el entonces presidente Fidel Castro a desarrollar ese proyecto, en un panorama caracterizado por el control estatal de cualquier iniciativa individual, convirtiéndose la autonomía del estudio “en una novedad que irritó a no pocos funcionarios”, dijeron a MILENIO conocedores del tema.

Rodríguez reveló el viernes que a la instalación le cortaron por segunda vez la electricidad por falta de pago y dijo que  “Abdala no puede pagar porque desde hace ocho meses está en proceso de traslado al Ministerio de Cultura, trámite que no acaba de concretarse por razones desconocidas”.

Con esta fórmula, al parecer, el estudio perdería autonomía y el ministerio ganaría ingresos.

“Abdala agoniza con la complacencia de muchos funcionarios que conocen su situación y no hacen nada para revertirla”, puntualizó el intérprete.

En este contexto, el reconocido cineasta y escritor Víctor Casaus consideró la denuncia de Rodríguez como una forma” abierta, revolucionaria y sincera” de abordar problemas del acontecer nacional e instó a la prensa impresa, radial y televisiva a tratar el asunto y dejar atrás el secretismo, amparado en la supuesta necesidad de proteger y defender la revolución.

Ni Granma, portavoz del gobernante Partido Comunista, ni la versión impresa del semanario Trabajadores, únicos de circulación nacional, abordaron ayer el tema de Abdala, que solo ha impactado en la red.

Por su parte, Fidel Díaz, director de la revista local Caimán Barbudo, consideró que los cambios económicos en el país desde 2008 están cambiando al país.

“Se están tomando por varias personas, en todos los niveles, como un proceso radical inverso, o sea, ir desde un país que ponía todo en función de un sueño, al costo que fuese, aunque nos desfondáramos, hacia otro donde todo se reduce a un problema matemático, o sea sacar cuentas y recuentas” y por esa camino, consideró,  estaríamos construyendo un capitalismo más”, aseguró el director de la revista.