Ramón Ayala: Medio siglo de ser ‘El Rey del Acordeón’

El público regiomontano disfrutó de los grandes éxito de este músico que ha pasado "de todo" en su carrera.
El músico presentó su show ante la gente de Monterrey.
El músico presentó su show ante la gente de Monterrey. (Notimex)

Monterrey, NL

Como los buenos vinos, Ramón Ayala demostró su calidad como 'Rey del Acordeón' y acompañado de sus Bravos del Norte, tras cinco años de ausencia de los escenarios de México, festejó medio siglo de trayectoria con el público regiomontano.

Ante un auditorio Banamex abarrotado, la velada de botas y sobrero, sin faltar los "Tragos amargos" de licor o una cerveza, dio espacio para un recorrido musical desde sus inicios con Los Relámpagos del Norte, hasta un homenaje al extinto Cornelio Reyna, con quien surgió a la fama.

Al mismo tiempo, para deleite de unos siete mil fanáticos, se dio el reencuentro esperado con Eliseo Robles, ex primera voz de Los Bravos del Norte y con quien, entre 1973 y 1987, perfiló canciones de éxito, hoy ya clásicas en el gusto popular.

Nacido en Monterrey en 1945, "El Rey del Acordeón" , avecindado ahora en el estado de Texas, a lo largo de sus 50 años de carrera musical ha vendido más de 35 millones de discos que lo han hecho acreedor a múltiples premios, entre los que destacan Grammy y Discos de Oro.

Portando un saco rojo y "armado" de acordeón tricolor con su nombre y la palabra "México" , fue una noche en la que el artista recordó de inicio desde "Bonita finca de adobe" , "Chaparra de mi amor" , "Puño de tierra" , "El federal de caminos" , "Cuando era jovencito" , hasta "Mi tesoro" , entre otras canciones coreadas por los seguidores.

Una de las primeras sorpresas de la noche fue la participación de Ricky Muñoz, vocalista de Intocable, para acompañar a Ramón Ayala y sus Bravos del Norte con tres temas del catálogo de Los Relámpagos del Norte: "Vuelve gaviota" , "Anhelo" y "20 novias" , esta última una de las primeras cumbias norteñas y que puso a bailar a los asistentes.

El concierto era joven aún cuando apareció en el escenario el cantante texano y "Rey del Rodeo" , Emilio Navaira; éste acompañó al icono de la música norteña con "La rama de mezquite" y "Tengo miedo" , uno de los grandes éxitos de "Los Relámpagos del Norte" .

Esto fue el preámbulo para homenajear y recordar a Cornelio Reyna, para lo cual se hizo presente el Mariachi Tecalitlán; "Me caí de la nube" , "Me sacaron del Tenampa" , "Me caíste del cielo" , "Lágrimas de mi barrio" y "Te vas ángel mío" fueron de los temas que el público aclamó también en el festejo del "Rey del Acordeón" .

Acto seguido y "por haber llevado nuestra música a todo el Continente" , Apodaca Music Group, a través de su director general, Oscar Flores, entregó a Ramón Ayala el Premio Cerro de la Silla.

Tras este reconocimiento, la mesa quedó puesta para el platillo fuerte de la noche, el reencuentro de los dos grandes Bravos del Norte, Ramón Ayala, acompañado de Eliseo Robles, otra de las leyendas de la música norteña.

Robles, con su primera voz intacta, y Ayala haciendo segunda, con el virtuosismo en el acordeón, les hicieron la noche a los asistentes con "Recuérdame y ven a mí" , "Hay unos ojos" , "No te vayas sin mí, " Que me lleve el diablo " y " Vete ", que grabaron juntos e hicieron éxito en la década de los 70.

"El Regreso del Rey" a Monterrey, en su primera de dos actuaciones, terminaba con un popurrí de éxitos que incluyó " El disgusto " y " Vestida de color de rosa ", pero el público no los dejó y regresaron para culminar con " Renunciaré a su querer " y " Paloma negra ", para hacer patente que es " profeta en su tierra ". concierto norteño fue abierto por Ramón Ayala junior, quien reapareció en los escenarios e interpretó viejos temas como " Yo sé que no es feliz ",

"Pero esa vez lloré " y " Cuánto me cuesta ". los asistentes a las presentaciones de Ramón Ayala en el " lobby " del Auditorio Banamex de Monterrey, se montó la exposición " Una mirada en el tiempo", con fotografías, vestuario, acordeones, premios, videos y hasta un cajón de madera, de su infancia, cuando era bolero antes de dedicarse de lleno a la música.