Maratón sonoro con sabor a Joy Division

Por cerca de dos hora y medias Peter Hook complació a un abarrotado C3.

Guadalajara

Como obra de teatro, con tres actos separados con la salida, por unos minutos, de los artistas del escenario, Peter Hook llevó a cerca de dos mil tapatíos a un viaje al pasado. No importaron los problemas con el sonido que obligaron a hacer una pausa más además de las planeadas, el público bailó, cantó y se entregó al músico de casi 60 años que se encuentra de gira celebrando la memoria de su amigo Ian Curtis.

El primer acto fue dominado por los sintetizadores y el baile. El baterista hasta pudo darse el lujo de salir en algunos temas. Ceremony, Age of Consent, Love Vigilantes y Thieves Like Us marcaron el ritmo inicial de la noche. Temas de New Order como aperitivo para una larga noche que logró llenar el C3 Stage de avenida Vallarta. Tres canciones más y Blue Monday para cerrar la primera parte con una ensordecedora ovación.

“Hace 35 años en estos días”, dijo Peter Hook al regresar al escenario, en referencia al 18 de mayo de 1980, cuando Ian Curtis se quitó la vida en su casa escuchando a Iggy Pop, lo que provocó el fin de Joy Division. Inmediatamente inició Digital, el primer paso de un recorrido por los dos discos que grabó la banda. Decades, Isolation, Colony, Heart and Soul y The Eternal fueron parte del segundo acto donde Peter Hook cantó con sentimiento los temas de Closer, de 1980, mientras dejaba que su hijo se hiciera cargo de las líneas de bajo que lo hicieron famoso.

Para el acto final dejó el álbum más afamado de Joy Division, Unknown Pleasures, de 1979, y aunque el sonido del lugar quedó mudo mientras tocaban Days of the Lords el ánimo nunca bajó. Sonaron clásicos como Disorder, Insight, She’s Lost Control y Shadowplay antes una última pausa que traería consigo el cierre de la velada. Cerca de dos horas y media pasaron antes de que Hook cerrara el show con Love Will Tear us Apart, frase inscrita en la lápida de su ex compañero Ian Curtis.

A pesar de no ser el mejor cantante y olvidar un poco el instrumento que mejor domina durante el show la gente salió contenta, feliz de escuchar dos de los discos que marcaron la historia de la música del siglo pasado.