Omara y Regina hechizan al Metropólitan con boleros

Regina entró vaporosa con un vestido turquesa para interpretar "Piensa en mí", "¿Por qué negar?", y "Seguiré mi viaje".
Omara y Regina ofrecieron un íntimo concierto.
Omara y Regina ofrecieron un íntimo concierto. (Notimex)

México

Dos géneros musicales que hermanan a México y Cuba, el mariachi y el bolero, estuvieron presentes desde las voces de Regina Orozco y de la Dama del Feeling, Omara Portuondo.

Regina entró vaporosa con un vestido turquesa para leer los poemas de un joven amigo suyo y mezclarlas con canciones que hechizaron con románticas letras al público como "Piensa en mí", "¿Por qué negar?", y "Seguiré mi viaje".

"Les presento a Dios hecho música, Omara Portuondo", dijo Regina antes de que saliera la diva del Buenavista Social Club interpretando "Arráncame la vida" de Agustín Lara. El público se puso de pie y retumbaron los aplausos mientras la cubana agradecía "No me emocionen que no voy a poder cantar".

Álvaro Carrilo y el Flaco de Oro revivieron en la voz de Portuondo: "María Bonita", "Un poco más", "Rival" y "Solamente una vez" fueron los solos de la cantante que interpretó recargada al piano y dijo "Estas son obras maravillosas de la cultura mexicana que no se pueden perder".

Después volvió a salir la actriz, aquella mujer rolliza y alegre que bromea con el público ahora con un vestido morado, para cantar "Noche de ronda", "Granada" y "Aventurera", antes de iniciar el esperado dueto con Omara.

"Amor mío", "Se te olvida", "Sabrá Dios", "Sabor a mi", "20 Años", "Dos gardenias", "Veracruz" y "Lágrimas negras" dieron por finalizados los temas que juntas cantaron para complacer a su público que no paraba de demostrarles su afecto.

Cuando todo parecía culminar, entró un mariachi y logró que la dama del feeling cantara "Un mundo raro", lo que provocó aplausos sonoros entre la multitud, luego siguió la "Paloma negra" y "México, lindo y querido", que cantaron Regina y Omara en coro con su público, que no las dejó de ovacionar, hasta que el telón cerró y las luces se encendieron, igual que el amor por la voz y la música mexico-cubana.