Marc, Blades y Vives hacen del Zócalo una pista de baile

Los cantantes se presentaron ayer frente a 120 mil entusiastas espectadores en la Ciudad de México; la fiesta tropical dio inicio a las 18:00 y se prolongó hasta pasadas las 22:30 horas.

México

Ni la lluvia ni el cansancio provocado por permanecer más de seis horas de pie consiguieron que las  120 mil personas reunidas en el Zócalo capitalino perdieran el ánimo alimentado por tres razones: Marc Anthony, Carlos Vives y Rubén Blades.

Fue Marc quien tuvo la tarea de cerrar la fiesta tropical; el neoyorquino  salió al escenario a las 21:30 horas y se enfrentó a un público que parecía exhausto,  pero como por arte de magia su aparición inyectó una nueva dosis de energía.

Su show no tuvo variaciones al que ha presentado antes en México, pero la fórmula surtió el mismo efecto de las veces anteriores: gargantas desgarradas y ovaciones continuas en cada canción.

“Valió la pena” y “ Y hubo alguien” fueron los primeros temas de la noche. Cuando Marc dio su primer discurso no pudo ocultar su emoción:

“Esto es increíble”, dijo, y guardó silencio para admirar al público frente a él, “esta noche nos toca cantar un poquito de todo. Gracias por darme la oportunidad de compartir con ustedes”, agregó y enseguida interpretó la que declaró una de sus canciones favoritas, “Para que nunca te vayas”.

Su ritmo se apoderó de la gente por más de 90 minutos en que se escucharon temas como “Abrázame muy fuerte” y “Ahora quién”.

La fiesta en el Zócalo inició en punto de las 18:00 horas, cuando Rubén Blades rompió el aburrimiento de la espera con “Plástico”.

La puntualidad de su salida tomó por sorpresa a la multitud, incluso un grupo de personas que se acercaba a toda prisa decidió que no iba a esperar el obligado registro y unió fuerzas para evadir a la seguridad, pública y privada, que no pudo más que hacerse a un lado y dejarlos pasar.

Blades no decepcionó, en su tiempo sobre la tarima ofreció un recorrido por más de 30 años de trayectoria; entre las canciones que entonó estuvo “Tu mala maña”, dedicada “a la buena gente de Tepito”.

En un viaje a 1984, cuando visito nuestro país por primera vez, entonó: “El padre Antonio y el monaguillo Andrés”, una de esas canciones que considera que tienen que seguirse cantando.

Rubén carga con orgullo la bandera de protesta implícita en la letra de sus canciones y no desaprovechó la ocasión para alzar la voz en México.

“Es imposible para mí estar en el Zócalo y no referirme a un tema del que he escrito y me he manifestado, que es el de Ayotzinapa.

“México es un país con virtudes y fortalezas, pero para conservarlas es importante eliminar la omisión que los comprometa”, dijo el cantante para enseguida cantar “Desapariciones”.

Durante los 25 minutos siguientes a la salida de Blades la lluvia cayó con fuerza provocando que las personas buscaran un techo en las calles aledañas al Zócalo.

Paró de llover y la audiencia lo agradeció, bajó sus paraguas, se despojó de sus impermeables y se entregó al ritmo del colombiano quien a las 19:45 abrió pista con “Y ahí llego yo”.

“La cumbia nació del lugar de donde vengo, vino a México y se hizo ciudadana. Somos tus hermanos en la cumbia”, dijo Vives previo a interpretar “La gota fría”.

“Fruta fresca” y “Cuando te veo”, a dueto con ChocQuibTown fueron aclamados por el público.