ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ


"Sin el canto ya no estaría aquí": Lila Downs

Lila Downs dijo que se la pasa cantando y solo hace 'breaks' en diciembre y enero.
Lila Downs dijo que se la pasa cantando y solo hace 'breaks' en diciembre y enero. (Cortesía Lila Downs)

Ciudad de México

Chavela Vargas designó a Lila Downs como su heredera. Mujer de voz fuerte y oaxaqueña hasta la médula, la compositora ha creado un estilo que nace del mestizaje.

A medio camino entre la música tradicional, el blues y lo rachero, Lila Downs construye un sonido cada vez más personal, buen ejemplo es su nuevo disco Balas y chocolates.

¿La música alegra los corazones?

Claro, y más las canciones mexicanas porque son alegres. La música dice mucho de lo que somos. "Cielito lindo" es una pieza melancólica pero habla de nuestra forma de sentir el dolor desde dentro: "Canta y no llores", aunque estés con las lágrimas vamos para adelante. La música nos acompaña en los momentos duros.

En la portada de su nuevo disco se le ve como soldadera...

Sí, ¿será inconsciente? Siempre tengo claros los símbolos. En la portada también está Mictlán, la ciudad de los muertos de mi tierra.

La muerte es uno de sus temas...

Sí, a los 16 años mi padre muere, yo estaba sola con él. Recientemente a mi marido le diagnosticaron una enfermedad muy fea y está en una lista de espera para trasplante de corazón. Gracias a Dios todavía está aquí, pero no sabemos hasta cuándo. No tenemos tiempo de ponernos a llorar ni de estar tristes, porque tenemos un niño. Como ves, la muerte es un tema cercano.

¿Es este su proyecto más personal?

Creo que sí, todo viene de un interés propio. Border es un disco cercano porque tiene que ver con mi identidad pero Balas y chocolates tiene que ver con mi hijo.

¿Es chocolatera?

Sí, pero no tanto. Acudo al chocolate para recibir a los muertos. Soy una mujer de ritos y creo mucho en la importancia de los símbolos y el significado de las cosas. Creo en la espiritualidad cuando se emprende algo nuevo.

¿Qué tipo de ritos tiene?

Es importante estar centrada conmigo misma y oír mi voz interna. Cuido y cultivo la parte física, hubo un tiempo en que no lo hice y se me fue la voz junto con otras cosas. Necesito estar alineada con mi espíritu porque todo el año estoy cantando, solo hago breaks en diciembre y enero.

¿Canta hasta en el baño?

Sí, vocalizo mucho en el baño.

¿Por dónde van sus gustos musicales ahora?

Los Tigres del Norte. Me impresiona la creatividad de Juan Gabriel, su disco de duetos es tremendo. Ana Tijoux me gusta. Calle 13 es obligatorio porque andamos por las mismas preocupaciones.

¿Y para llorar?

Chavela Vargas, Miguel Aceves Mejía es impresionante, y Cuco Sánchez.

¿La música la cura?

Sí, no sé qué haría sin el canto. Honestamente creo que ya no estaría aquí.

¿Por qué?

No suelo hablar de esto, pero he pasado por momentos en los que me hubiera gustado irme de aquí. Supongo que cuando llegamos al límite nos ponemos en situación de riesgo. Por fortuna siempre encuentro algo por lo que pelear.

¿Se toma un mezcal para agarrar valor?

No, el mezcal me lo tomo cuando me quiero relajar y estar con mi familia, mis cuates, mis compañeros músicos... Para agarrar valor solo la música.

Dicen que se le da la cocina...

Sí, es algo indispensable. Sería muy triste no poder comer más en mi tierra. Me gusta cocinar y dicen que el mole negro no me queda nada mal, es un platillo muy especial, de la fiesta y los muertos.

¿Hacer música es como cocinar?

Tienen algo que ver. Son actividades mágicas. Mi chiquito me pregunta, ¿qué es magia? Le respondo que es algo que no podemos olvidar. Creo en la magia de mover montañas con la voz y las palabras.

¿Cree en Dios?

Sí, creo en algo superior a nosotros; en mis santos como los concebía mi abuelita, nos decía que siempre impregnan los momentos del día.