Cierra Lorenzo de Monteclaro la Calle es de Todos

La Plaza Mayor de Torreón se llenó de 40 mil personas que acudieron a ver al cantante duranguense, originario de Cuencamé. Antes de su presentación, la banda Toro Viejo deleitó abrió el concierto.
Reunió a 40 mil personas.
Reunió a 40 mil personas. (Alejandro Alvarez)

Torreón, Coahuila

Este jueves cerró el festival 'La Calle es de Todos' con la presencia del cantante duranguense, originario de Cuencamé, Lorenzo de Monteclaro.

Antes de su presentación, la banda Toro Viejo deleitó a los que llegaron temprano, con su música que puso a bailar a todo mundo.

Muy querido, uno de los máximos exponentes de la música norteñaranchera, remembró en conferencia de prensa previa a su concierto, los años en los que pidió una “chanza” para poder cantar en la radio de Torreón, allá por los 50.

“Yo los quiero con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi vida y les deseo salud, fortaleza. Dios les ha de pagar todas esas bondades que han tenido para este servidor”.

A la fecha, tiene ya cien discos grabados y alcanza las mil canciones. Se manifestó muy contento de estar en esta ciudad, donde nació artísticamente.

Dijo que a veces aún no puede creer que está en donde se encuentra actualmente, pero que todo se lo debe a Dios, pues es quien le ha permitido seguir adelante.

Lorenzo de Monteclaro abrió su concierto con la canción 'El Ausente'. Fue recibido con abrazos, gritos y diversas muestras de cariño.

Ataviado de negro, con cinturón de brillantes, saco blanco bordado y una hermosa texana, el escenario se llenó con la presencia de la voz de don Lorenzo.

De nueva cuenta, la explanada de la Plaza Mayor se convirtió en una pista de baile, donde alrededor de 40 mil personas, según cifras de Protección Civil del Estado de Coahuila.

Así mismo, la gente coreaba las canciones del músico, quien se entregó a su público feliz y quien no dejó de sonreír en ningún momento.

“Ese señor de las canas”, y la que a muchos trae recuerdos tristes, “Me dejaste abrazado de un poste”, sobre todo a los postes, también estuvieron en la garganta del caballero.