Policía de Brasil investiga a Justin Bieber por grafitti ilegal

La investigación fue abierta en base a una denuncia presentada por un fotógrafo, que entregó a las autoridades fotos en las que Bieber aparece pintando un muro.
Justin Bieber.
Justin Bieber. (especial)

Río de Janeiro

El ídolo de adolescentes Justin Bieber fue denunciado a la policía brasileña como el autor de un grafitti pintado ilegalmente en el muro de un hotel cerrado de Río de Janeiro.

El comisario Antonio Ricardo, encargado del caso, informó a la prensa que envió en la noche del martes a un equipo a la mansión donde estaría hospedado el cantante, pero que no lo ubicó en el lugar.

"Tenemos que saber si hubo una autorización del propietario del inmueble para este grafitti. Si no hubo, se trata de un delito", afirmó, en declaraciones a la edición electrónica del rotativo brasileño "O Dia".

Según el policía, la investigación fue abierta en base a una denuncia presentada por un fotógrafo, que entregó a las autoridades fotos en las que Bieber, protegido por guardaespaldas, aparece pintando el muro muy cerca de un vehículo de la policía militarizada, cuyos agentes, al parecer, no intervinieron.

"Tuvo escolta para pintar el muro. Es absurdo. Aunque quizás no sea evidente, acá tenemos leyes", dijo el comisario, quien afirmó que Bieber podrá ser obligado a pagar una multa.

El caso de sumó a la serie de escándalos protagonizados por el artista canadiense en Brasil desde su llegada la semana pasada con motivo de su gira mundial "Believe". Este fin de semana se trasladará a Paraguay.

La serie de polémicas se inició el sábado en Sao Paulo, cuando Bieber interrumpió su concierto y abandonó el escenario después de que un objeto lanzado por alguien del público hiciera que se le cayera el micrófono.

Además, según se comentó en las redes sociales, en Río de Janeiro el cantante organizó una fiesta con mujeres en una sauna carioca, conocida como lugar de encuentros amorosos.

También se comentó que el artista alquiló una mansión en el exclusivo barrio Joá, en Río, después de que el hotel donde se hospedaba -el tradicional Copacabana Palace- no le permitiera subir a su habitación acompañado por dos muchachas.