Falleció el compositor Rod McKuen

McKuen murió a la edad de 81 años.
 Rod McKuen a la izquierda  con Robert Wagner en el centro y Jill St. John a la derecha en la fiesta 'Night of 100 Stars II'.
Rod McKuen a la izquierda con Robert Wagner en el centro y Jill St. John a la derecha en la fiesta 'Night of 100 Stars II'. (AP)

Nueva York

Rod McKuen, el "Rey del Kitsch" de voz ronca, cuya avalancha de música, versos y discos de declamación en la década de 1960 y los 70 superó la burla de la crítica y lo convirtieron en un compositor nominado al Oscar y uno de los poetas más populares de la historia, ha muerto. Tenía 81 años.

McKuen falleció el jueves por la mañana en un centro de rehabilitación en Beverly Hills, California, donde era atendido por neumonía tras haber estado enfermo por varias semanas sin poder digerir comida, informó su medio hermano Edward McKuen Habib.

Hasta su año sabático en 1981, McKuen fue impresionantemente exitoso y una gran fuerza en la cultura popular, produciendo cientos de canciones, poemas y grabaciones. Sentimental, sincero y sin vergüenza, conjuntaba el espíritu del New Age que cautivaba a aquellos a quienes regularmente no les gustaba la "poesía", y a aquellos que buscaban consuelo ante la guerra, asesinatos y disturbios de la época.

"Creo que es una reacción que la gente está teniendo contra tanta locura en el mundo", dijo. "Creo que la gente es lo único que tenemos. Suena un poco cursi, y supongo que es un clisé, pero es real, así es".

Sus canciones más conocidas, algunas escritas en conjunto con el belga Jacques Brel, incluyen "Birthday Boy", "A Man Alone", "If You Go Away" y "Seasons In the Sun", que llegó a la cima de las listas de popularidad en 1974 con Terry Jacks. Fue nominado a los Oscar por "Jean" de "The Prime of Miss Jean Brodie" y por "A Boy Named Charlie Brown", la canción con el mismo título que la película del adorado personaje Charlie Brown de 1969.

Frank Sinatra, Madonna, Dolly Parton y Chet Baker son algunos de los múltiples artistas que grabaron su material, aunque McKuen solía interpretar sus propias canciones con un estilo susurrante y profundo que cultivó después de que su vida como cantante de rock acabara con su tenor natural.

McKuen produjo más de 200 discos— decenas de los cuales fueron certificados oro o platino — y más de 30 poemarios. A nivel mundial las ventas de su música suman más de 100 de copias mientras que sus libros suman más de 60 millones de ejemplares.

Fue especialmente productivo de 1968 a 1969, publicando cuatro colecciones de poemas, ocho cancioneros, las bandas sonoras de "Miss Jean Brodie" y "A Boy Named Charlie Brown" y otros 10 discos. En la misma época su disco "Lonesome Cities" ganó un Grammy a la mejor grabación hablada y Sinatra le pidió que escribiera material para "A Man Alone: The Words and Music of Rod McKuen".

Con su cabello rubio, peinado de raya, zapatos tenis y jeans, McKuen era reconocido en todo el mundo y aparecía en todos los medios: películas, música, libros, televisión y teatro. Cuando no estaba escribiendo o grabando, aparecía en "The Tonight Show" con Johnny Carson y otros programas de entrevistas, creó una compañía de producción cinematográfica con Rock Hudson y constantemente iba de gira hasta que se tomó un receso en 1981.

"Estaba cansado, había llegado al máximo, me retiré cuando estaba en la cima", dijo McKuen al Chicago Tribune en 2001. "Un año hice 280 conciertos".

No tenía estudios formales en música o literatura, pero solía componer un poema o canción al día y se enorgullecía de escribir versos que todos podían entender. Su trabajo parecía pedir el acompañamiento de una guitarra sola y triste o un coro doliente de cuerdas. Entre sus más famosas frases destaca: "No importa a quién ames o cómo ames, sino que ames".

Las palabras escritas sobre McKuen eran tan notables como las suyas. Solía ser comparado con el autor de "Love Story" Erich Segal, y fue nombrado "El Rey del Kitsch" por Newsweek, mientras que la revista Mademoiselle prefería el de "Poeta de malvavisco". Una parodia de National Lampoon presentaba sus versos intercalados con signos de dinero.

El escapismo de su obra contrastaba con sus primeros años. Nació en Oakland en 1933, y casi no conoció a su padre, quien abandonó a su familia cuando era bebé. McKuen recordaba sentirse aterrorizado por su padrastro alcohólico. A los 11 años McKuen escapó de casa y pasaría su adolescencia haciendo de todo, incluso trabajando en ranchos y en rodeos, pero en su tiempo libre escribía poesía.

Tras escribir propaganda para la Guerra de Corea, McKuen terminó en San Francisco, donde su amiga Phyllis Diller le ayudó a encontrar trabajo en la vibrante escena de los centros nocturnos. Cantó con la banda de Lionel Hampton, actuó en varias películas y programas de televisión y leía poesía junto a Jack Kerouac y otros escritores Beat, también tuvo un éxito menor a comienzos de los 60 con una parodia bailable de "Oliver Twist".

Sin la aprobación de la crítica, o un contrato, McKuen demostró que los artistas pueden prosperar gracias a las recomendaciones de boca en boca. Cantaba en boliches para promover "Oliver Twist" y su colección de poemas y canciones autoproducida, "Stanyan Street and Other Sorrows", vendió decenas de miles de ejemplares antes de que Random House la comprara.

McKuen redujo su ritmo de trabajo en la segunda mitad de su vida y muchos de sus libros dejaron de publicarse. Pero siguió produciendo poesía, remasterizó viejas grabaciones y ocasionalmente daba conciertos. Hizo voces para la película y la serie de televisión de Disney de "La sirenita" y se presentó en el Carnegie Hall en 1995 para un homenaje por el cumpleaños 80 de Sinatra. Los artistas seguían grabando sus canciones incluyendo Gene Ween y Aaron Freeman, quien lanzó en 2012 un álbum de versiones de las piezas de McKuen titulado "Marvelous Clouds".

A veces McKuen se expresaba sobre asuntos políticos. Se opuso a la Guerra de Vietnam, escribió un poema sobre el escándalo de Watergate y apoyaba los derechos de los gays. Solía ser descrito como un solitario y se negaba a discutir sus preferencias sexuales más allá de decir que sí las tenía.

"Los gatos lo tienen todo", escribió. "Admiración, pueden dormir sin parar y tienen compañía sólo cuando la quieren".