Enrique Guzmán revive el rock and roll sesentero

El concierto que ofreció el cantante en el Teatro Diana transcurrió como una velada del público que le ha sido fiel desde los sesentas
Enrique Guzmán en concierto
Enrique Guzmán en concierto (Cortesía Teatro Diana)

Guadalajara

El concierto empezó puntual. A las 20:30 horas en el Teatro Diana. Asistía un público mayor y el auditorio llenaba apenas la mitad del aforo.

La primera parte, inició con los músicos que llegaron al escenario, de espaldas al público y empezaron a aplaudir, se voltearon para iniciar la primera canción.

Los primeros en llegar al escenario fueron Rafael Acosta y sus Locos, Acosta que lucía una melena negra y china, presentó a los músicos: Pepe Rodríguez y Emiliano Piña en la guitarra; en la batería, Daniel Martínez, en el piano González y en el bajo Agustín Islas.

El músico inició por presentar “unas rolitas de cuando era joven y bello”, primero las de los sesentas: “Yo no soy rebelde sin causa”, “¿Qué dirían de mí?” y algunas de otros cantores como “sabor a nada”, que según comentó “Palito Ortega le pidió que la cantara para ver si pegaba y le pedían que viniera a México”. Con esta canción se encendió parte del público, sobre todo las parejas solitarias que estaban en los palcos, donde bailaban al ritmo romántico de la canción.

Siguió con otras como “Chica Alborotada”, “Tus Ojos”, entre las que alternaba los ritmos rockeros con la suave y romántica balada.

La primera parte del concierto careció de variaciones en la iluminación y en la pantalla, en la segunda, en cambio, hubo buena iluminación y el proyector alternaba imágenes de sus conciertos de los ochentas, siluetas, o las letras de las canciones.
Después del intermedio, llegó Enrique Guzmán, más de los ochentas, trajeado, bien peinado, luciendo sus venerables canas. El público se levantó para aplaudirle y tomarle fotos.

El músico, entre conmovido y cómico, dijo “Me voy a quedar a vivir en Guadalajara” y “este es el mejor año del mundo… porque sigo vivo”. Aquí canto “Con y por amor”, “Dime porqué”, “Tu cabeza en mi hombro”, donde aprovechaba los piropos que llovían del público, para bromear sobre la marcha acerca de las letras de las canciones, dejando salir uno que otro albur.

“Gotas de lluvia”, y continúo con la anécdota que hizo pasar la canción que según mencionó “se llamaba pensando en ti”, letra que intercaló con “es la boa”, para aterrizar en la letra original “pensaba en ti”.

La velada transcurrió como una bohemia, donde el músico dialogaba con el público, contaba anécdotas cómicas en cada canción, improvisaba e interpretaba piezas que le pidiera el público, aunque no fueran suyas.

MC