Contagia a sus fans la alegría de su rumba

El cantante estadunidense ofreció anoche el primero de los tres conciertos que tiene programados en el recinto de Reforma.
Agradecía con las manos abiertas la energía que recibía del público.
Agradecía con las manos abiertas la energía que recibía del público. (Édgar Negrete)

México

La introducción tropical a cargo de dieciséis músicos puso alerta a las miles de almas que se dieron cita en el Auditorio Nacional para ser víctimas del ritmo de Marc Anthony.

A las 20:45 horas el estadunidense hizo su aparición con “Valió la pena”. Su atuendo era casual (jeans, playera blanca, botas, chaqueta negra y gafas oscuras); sin embargo, suficiente para sus seguidoras, quienes parecían derretirse ante su presencia.

Marc sabía lo que provocaba y con toda intención movía la cadera a ritmo de su salsa, recorriendo el escenario de esquina a esquina y saludando a algunas mujeres que ignoraban la seguridad y luchaban por llegar al escenario.

“Y hubo alguien” terminó de convencer a la minoría que permanecía en sus asientos, y entonces los pasillos recibieron a las primeras parejas de valientes que inauguraron el baile.

“Qué rico, muchas gracias por darme la oportunidad de compartir esta noche con ustedes. Siento la energía, esto se llama salsa y se baila y se goza; eso de estar sentado para mí es super raro, pero vamos calentando, poquito a poco”, fueron las primeras palabras del cantante.

“Esta noche vamos a cantar un poco de todo, esta es una de mis favoritas, agregó invitando al público a cantar con él “Flor pálida”.

En “Contra la corriente” un largo puente musical permitió a Marc cambiar de giro; primero se integró al grupo de coristas en una coreografía, después ocupó una batería dispuesta para él en un extremo de la tarima y al final dejó que sus músicos presumieran sus mejores notas.

El baile cesó por un momento con el set de baladas conformado por “Abrázame muy fuerte”, “¿Ahora quién?” e “Y cómo es él”, temas coreados por la concurrencia que al final otorgó a Anthony una serie de aplausos mientras él miraba el recinto y sonreía por la convocatoria lograda.

 ¡Ay, me curé! No sé si saben lo que significa para nosotros estar acá arriba, cuando nos devuelven la energía”, explicó para proseguir con “Tengo tanto miedo de perderte”.

El vínculo conseguido con su público lo animó a hablar de sus inicios en la música y se presentó como Marco Antonio Muñiz (su nombre de pila), hombre nacido un 16 de septiembre en una familia amante del bolero y la música mexicana.

Concluyó confesando que “Hasta que te conocí”, de Juan Gabriel, lo hizo dejar la música en inglés para dedicarse a lo que hace ahora, “sentí la presencia de México en esta canción”, dijo, para después entonarla y recibir una bandera tricolor.

En su repertorio continuó “Qué precio tiene el cielo” y “Te conozco bien”; el calor de la fiesta se reflejaba en su frente sudorosa; se acercó al final con “Mi gente”, con la que tuvo su primer adiós, pues a petición de sus fans, regresó para despedirse definitivamente con “Vivir la vida”, ante un público eufórico.

Los detalles

Esta noche el cantante ofrece una presentación más en el Auditorio Nacional; el sábado se presentará en Monterrey.

Recibió una bandera mexicana que colocó al centro del escenrario en la segunda parte de su concierto.

Al final besó el suelo por la emoción que le provocó la reacción del público.