Los cuatro elementos conectan en el Vive Latino

Además de las diversas propuestas musicales, el festival ofrece otras atracciones como la denominada Clan de Clanes, en la que a través de los elementos, el público conoce el origen del agua, ...

Ciudad de México

Mientras en los cinco escenarios del Vive Latino las personas brincaban y desgarraban sus gargantas a ritmo de rock, a las orillas de la pista del Autódromo Hermanos Rodríguez los cuatro elementos naturales (agua, tierra, fuego y aire) se encargaron de dar paz.

Bajo la denominación de Clan de Clanes, el festival integró s sus actividades por primera ocasión a los elementos; Fuego obtuvo su espacio en una zona llena de pasto, donde destacaba un tipi, una especie de choza a donde se invitaba a rezar por la semilla.

"Desde Alaska y Tierra del fuego salen dos líneas y nos unimos en algún centro: Panamá, Guatemala... Han sido diferentes lugares de encuentro para unificar los pueblos indígenas y continuar con la profecía de los abuelos para divulgar las tradiciones", explicó Abi, proveniente de Teotihuacán.

En cada unión el grupo piden por algún punto débil de la madre tierra; en esta ocasión el Vive Latino fue punto de encuentro para representantes de tribus de Sonora, Nayarit, Puerto Rico, entre otras.

La festividad original consta de fuego y durante la ceremonia las personas comen peyote, esta vez se adaptaron s las reglas del festival y lo redujeron a una pizca simbólica de tabaco y una antorcha de humo.

Pasos más adelante estaba la zona de temazcales; el mismo grupo adaptó una especie de casas de campaña donde las personas entraban a unirse en el vapor, esto con la condición de ponerse en ropa interior, razón por la que la zona no fue muy concurrida, pero quienes se atrevían agradecieron la experiencia.

La Tierra se hizo presente a través del body paint. Un grupo de artistas atendió largas filas de personas que deseaban pintar su rostro con colores fluorescentes.

"La dinámica es integrar a todos los asistentes en una onda de tribus. Estamos pintándoles diferentes estilos basándonos en las tribus de diferentes países, como de Brasil, de México y otras culturas. Además algunos materiales son arcillas naturales", explicó Yuri Vega, uno de los integrantes del colectivo Maquiladerma.

La actividad del elemento tierra cerraría con una intervención donde una mujer desnuda completamente pintada haría contacto con la oscuridad de la noche.

El aire, tal como en la realidad, se manifestó libre en la curva 4 del Autódromo, pues un grupo de artistas conformado por bailarines, actores de teatro y creadores plásticos aparecía cada hora en algún sitio para realizar un performance y dotar al público del color azul a través de polvos.

"La intención es que se unan a las partes vivas, a la intervención del espacio y al arte. Convocar a una festividad del aire donde se celebre la vida, los colores y la fiesta. El azul nos distingue, es un color simbólico, del aire; también representa a la esperanza y al espíritu", explicó Sixto Castro, integrante del Crew.

Finalmente el Agua era defendida por la tribu Yaqui, de Sonora, quienes informaban a los interesados sobre su movimiento por recuperar las aguas de sus ríos.

"Hay tres presas en el río Yaqui que están acaudalando el agua y no dejan que llegue a nuestros pueblos", informó Luis Urbano Domínguez, miembro de la tribu.

A cambio de la atención el grupo de aproximadamente 40 yaquis ofrecía cada hora la danza del venado, originaria del lugar, además a la entrada de la zona de regalaba agua a los transeúntes.

Claves

La respuesta

"Es la primera vez que lo hago, nunca había venido a un Vile latino y con experiencias así estoy segura que volveré a venir", dijo Cassandra al salir del temazcal.

"Es increíble que mejor un festival le dé voz a nuestros pueblos que el propio gobierno. Se siente raro porque no puedes hacer nada, más que escuchar, pero aún así la experiencia es interesante", dijo Joel en la zona de agua.