ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ

Alonso Arreola: “Me gusta ser primitivo”

Alonso Arreola
Alonso Arreola (Especial)

Ciudad de México

Inquieto por naturaleza, Alonso Arreola tiene un proyecto para cada ocasión. Si quiere hablar de política, recluta a Mardonio Carballo y a su hermano Chema; cuando está en una sintonía más experimental, convoca a Trey Gunn y Michael Manring, sus compañeros en 3Below, y con quienes precisamente realizará un par de conciertos a finales de enero en Guadalajara y el DF. Nieto de Juan José Arreola, el músico se asume como un artista que palia sus depresiones con el trabajo.

Cambia de grupo como de ropa, ¿por qué?

Todo tiene que ver con inseguridades y miedos. Nací el Día de Muertos. Para proteger mis ideas estéticas y mi música tengo que dividir los huevos en diferentes canastas.

¿Miedo a qué?

Siempre he tenido una idea particular sobre la muerte y las enfermedades. No soy de los que se levantan pensando en que es un día bonito. Hago muchas cosas para no permitirme momentos de autodestrucción, de esa soledad dañina. Aprendí a ser primitivo porque me gusta, pero también por necesidad.

¿Lidia con antidepresivos, música, psicología?

Prefiero la idea romántica de lidiar con los demonios que todos tenemos y escondemos; si los aceptas, tienes un diálogo diferente con el mundo. Eso ayuda a crear tu voz artística. Somos diferentes a los demás no solo por nuestros gustos, sino también por nuestros miedos.

¿Qué hay en usted de su abuelo?

Mi abuelo Juan José, una figura de las letras mexicanas, nos enseñó muchas cosas de manera simbólica. De mi otro abuelo, Rafael Velasco, un hombre notable en el mundo de la salud, he aprendido el valor del trabajo, a saber cerrar círculos con proyectos y a no huir ni buscar atajos.

¿Qué tipo de nieto es?

Me hubiera gustado estar más cerca de mis abuelos en su vejez. La geografía afectó y eso siempre genera culpabilidad, pero lo que me da gusto es que siempre tuve una relación muy diáfana, honesta y de mucho cariño con ellos.

Mardonio Carballo y Michel Houellebecq, escritores con los que ha trabajado, son polos opuestos. ¿No hay demasiada dispersión de su parte?

Me interesa poder dialogar en diferentes ámbitos creativos. Si me quedo en el ámbito musical me aburro profundamente. Con Michel decidí hacer contacto por que había leído todas sus novelas; empezamos un diálogo lento, le mostré mis discos, le mandé libros de mi abuelo y nos fuimos haciendo amigos. Con Mardonio es muy diferente: se dio a través de la amistad y de borracheras de madrugada en donde compartimos preocupaciones e intereses con una carga política y social, así que decidimos desvestir y “panfletear” desde la poesía.

¿Le comentó Houellebecq algo de los libros de su abuelo Juan José?

Le envié Bestiario y Confabulario en francés. Su gran amigo, Fernando Arrabal, le dio más información sobre mi abuelo. A partir de ese momento, su perspectiva cambió y me otorgó un grado de confianza diferente.

Del Bestiario de su abuelo, ¿con cuál de los animales se identificas más?

Puede sonar pretencioso, pero lo primero que pensé fue en el búho por aquello de que antes de devorarlas, el búho digiere mentalmente a sus presas. 

¿Es de los que va a extrañar a David Bowie?

Lo voy a extrañar muchísimo. Tenía la esperanza de conocerlo porque hace un par de años compuse una canción con su tecladista, Mike Garson, y me llevo muy bien con su bajista, Gail Ann Dorsey. Estoy tan impresionado por Blackstar como por su muerte. Cometió un acto de elegancia impresionante al poder morirse en el momento justo con una obra de esa magnitud, sin anunciarle al mundo que estaba enfermo.