Brilla ‘El Potrillo’ Fernández con su show en Nicaragua

El cantante mexicano ofreció parte de su repertorio con gran ánimo a pesar de un fuerte aguacero.
Alejandro se brindó en el escenario y el público de Managua lo premió con una gran ovación.
Alejandro se brindó en el escenario y el público de Managua lo premió con una gran ovación. (Especial)

Managua, Nicaragua

Una noche mágica para el amor con sabor a México ofreció un carismático Alejandro Fernández a sus confidentes en Nicaragua, un homenaje a las mujeres que enloquecieron con sus canciones, sus palabras, gestos y besos lanzados al público.

La lluvia no impidió al público disfrutar de "una noche mágica, agradable y de confidencias". Los asistentes aguantaron una llovizna sin moverse de sus sitios, ni dejar de cantar. No querían perder ni un minuto del espectáculo inolvidable y disfrute de dos horas y media de canciones pop, románticas y rancheras.

Las sillas, a hombres y mujeres, les dieron altura para apreciar mejor a su ídolo musical. Con una voz inigualable y sus mejores éxitos acompañadas por mariachi, 'El Potrillo' se robó el corazón de las mujeres de todas las edades, que lo acompañaron en coro, gritaban piropos y correspondían a los besos lanzados por el artista.

Con un impecable traje oscuro, corbarta y camisa blanca, el cantante mexicano inició el espectáculo cautivando a miles de asistentes al concierto en el Estadio Nacional de Futbol, en Managua, la noche del sábado.

Su aparición en traje charro causó furor en el público que no paraba de gritar, silbar y aplaudir. Confidencias World Tour, la gira artística de promoción de su más reciente producción, incluyó temas como "Cóncavo y convexo", "Hoy tengo ganas de ti", "Me olvidé de vivir" y "Procuro olvidarte", entre otras.

"Cóncavo y convexo" abrió el concierto que se extendió por más de 150 minutos entre canciones románticas, rancheras y norteñas. En sus "confesiones", dijo, le gustaría regresar a Nicaragua, un país que le cautivó y enamoró por sus bellezas naturales y "sus mujeres lindas". "...soy puro pinolero", dijo en alusión a una forma característica de identificar a los nicaragüenses.

Dijo sentirse orgulloso de "nuestro México que siempre llevaré en el corazón... Nicaragua y México y el mundo entero necesita de valores, fuerza y empeño de cada uno de nosotros para dejar a nuestras nuevas generaciones una vida digna".

Aprovechó para realzar el valor de la familia, la sociedad y "esos seres que nos dieron la vida, la mujeres". Dedicó a los hombres una canción para que aprendan a tratar a las mujeres "con sobredosis de ternura".