Las pasiones de Charles

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Ciudad de México

Hace un par de años los devotos de Lewis Carroll que tienen como biblia Alicia en el país de las maravillas se estremecieron como nunca antes. La publicación de El hombre que amaba a las niñas. Correspondencia y retratos, un volumen de casi 250 páginas con la firma del celebrado autor británico, ponía al descubierto la mayor colección en español de sus cartas y también un buen número de sus registros fotográficos con niñas pequeñas como motivo fundamental.

La vieja polémica sobre la obsesión por las niñas pequeñas del ministro de la iglesia anglicana, autor de libros plenos de fantasías y juegos emprendidos lejos de la mirada de los adultos con una niña como protagonista, se convirtió entonces en una hoguera. Se recordó en esos días que Carroll, Charles Dodgson en realidad, se empeñaba en retratar a sus inocentes amiguitas con “vestidos hechos de nada”, y solicitaba para ello, por carta, la autorización de sus padres. Una de esas misivas fue dirigida a la familia de Alicia Liddell, su favorita y su inspiración para el más difundido de sus textos, y tuvo como respuesta una carta en la que le piden que no se vuelva a acercar a la niña.

Tal era la obsesión de Carroll por Alicia que habría llegado a pedirle matrimonio a sus 13 años en el curso de los casi tres de fascinación del autor por la pequeña, según contó alguna vez Servando Rocha, editor del volumen, quien no halló documentación alguna de este periodo. Más aún, asegura Rocha, buena parte del legado del diácono fallecido en 1898, en particular las cartas y las fotografías, fue hallado por los investigadores mutilado y tachoneado por sus herederos, empeñados en borrar las huellas de cualquier posible conducta inapropiada. Sin embargo, un investigador habría encontrado entre sus pertenencias un sobre con la petición manuscrita de ser quemado, que contenía algunas fotografías de desnudos infantiles.

No obstante las evidencias sobre las pasiones secretas de Dodgson, la imagen de Alicia en el país de las maravillas se ha impuesto siempre con mayor vigor entre sus lectores, que suman legión. Pocos creen en realidad que ese hombre de mirada soñadora y cabellos engominados, entregado a las solemnidades de su iglesia, fuera en realidad un acosador de niñas indefensas.

Pero ahora las aguas se agitan de nuevo para desventura del autor británico. Mientras se celebra en estos días el 150 aniversario de la aparición de la primera edición de Alicia en el país de las maravillas, la televisión británica está a punto de trasmitir el documental El mundo secreto de Lewis Carroll, que indaga sobre la posibilidad de que el admirado escritor fuera un pedófilo. Esta vez los elementos parecen irrefutables: una fotografía recién encontrada de Lorina, la hermana mayor de Alicia, desnuda y en una pose abiertamente erótica, los testimonios acusatorios de la familia Liddell, y muchas ganas de poner en evidencia al venerado diácono.

 

*Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa