Jessy Bulbo: “Crecí con tristeza y gastritis”

La actriz, rockera y escritora se confiesa solitaria, amante de los perros y de Carl Gustav Jung; no le gusta trabajar.
La actriz, rockera y escritora Jessy Bulbo.
La actriz, rockera y escritora Jessy Bulbo. (Especial)

Ciudad de México

“Soy muy locuaz”, dice Jessy Bulbo, actriz, rockera, escritora. La joven se confiesa solitaria, amante de los perros y de Carl Gustav Jung. A sus treinta y pico de años, no responde a la pregunta de su edad y reconoce que ha vivido a tope, aunque ahora ya trata de ser más mesurada. Con su primera novela bajo el brazo, Rock Doll (Ediciones B), esta mujer inquieta desde siempre asegura valorar la libertad sobre cualquier otra cosa.


¿Qué tan solitaria es?

Mucho y últimamente más. No me interesa que otro se meta en mi ritmo como tampoco me gusta invadir el ritmo de nadie más.


¿Es difícil para las relaciones de pareja?

No tanto. Soy muy liberadora, me llevo muy bien con mis ex novios porque terminamos por ser amigos. Suelo darle espacio a todo mundo, no veo mucho a mi familia. No soy nada muégano. En mi vida la gente va y viene cuando quiere y no me saco de onda.


¿Muy trabajadora?

No, no me gusta trabajar. Hago las cosas cuando quiero, la cosa es que si me entra una idea necesito aterrizarla.


Tiene fama de rebelde…

Más que rebelde soy locuaz. Mi intención no es hacer enojar a la gente ni provocarla. Creo que es algo de familia. Cuando me entusiasmo con algo digo lo que me viene a la cabeza y la banda se enoja. Soy dispersa y hago cosas sin pensar.


¿Qué le da dolor de cabeza?

Criticar. Me prende hacerlo y puedo hablar mal de un grupo, libro, partido político. Pero mientras lo voy diciendo me cuestiono a mí misma sobre si yo no soy igual. Me pasa sobre todo cuando estoy borracha.


¿Cruda etílica y cruda moral?

Supercruda moral, incluso me puede dar sin haber bebido. El café o ciertas personas me pueden alterar.


¿Cuántos tragos se necesitan para que se le suba?

Últimamente con la primera. Soy muy nerviosa, entonces todo me detona muy rápido.


Leí que le gusta Jung.

Sí. Mi educación fue atea, mis padres estaban superclavados en el 68. Crecí con mucha tristeza y gastritis porque me la pasaba buscando la miseria para protestar por la injusticia. Me gustaba de Jung que abría bastante el panorama del psicoanálisis y de pronto ahí tenía cabida pasarla bien.


¿Anota sus sueños?

Ahora menos, pero lo hice durante años. Tengo varias libretas y listas de sueños. Pero ya pasó esa etapa. Mi vida en vigilia es muy sicodélica, prefiero la experiencia a las interpretaciones.


¿Qué pasó con Las Ultrasónicas?

Ve tú a saber. Pasó la vida. Cada una quería ser la líder de la banda y ninguna quería ceder territorio.


¿Demasiado ego?

No creo que sea ego, es algo normal. Con tus hermanos te peleas por cuestiones territoriales. Qué chido por Los Rolling Stones pero tuvieron que matar a un güey para crear un agujero donde echar todo.


¿Se siente rockstar?

A veces sí y a veces no. En ocasiones me siento alguien popular, pero entiendo que es una popularidad muy relativa. Puedo salir a la calle y no pasa nada. Soy un personaje del barrio con cierta o alguna notoriedad.


¿El rock es una forma de vida?

Es muchas cosas, pero en principio es un género musical y es también una especie de refugio contra la opresión. A mí me sucedió lo contrario, entre más me involucré con la escena del rock me sentía más apretada o limitada. No me gusta ajustarme a los moldes.


Enumere por orden: sexo, drogas y rock and roll.

Rock and roll, sexo y drogas. O no, a veces sexo, rock and roll y al final las drogas. Depende el día.


RECUADRO

Jessica Araceli Carrillo Cuevas nació en la Ciudad de México. Luego de estudiar periodismo, incursionó en el rock con el grupo Las Ultrasónicas, con el cual se dio a conocer como Jessy Bulbo. Una vez desecha la banda fue parte de Bulbo Raquídeo, y posteriormente inició su carrera solista de la que se desprenden discos como, Taras Bulba y Telememe. Además actuó en la cinta El lenguaje de los machetes, de Kytzia Terrazas, por la que fue postulada al premio Ariel.