“La industria musical está hecha jirones”: Sole Giménez

Llegó en los ochenta como voz de la banda española Presuntos Implicados; tras 23 años en el grupo y cinco álbumes como solista, habla sobre la crisis en los modelos de venta y difusión.
Sole Giménez.
Sole Giménez. (Arturo Bermúdez)

Ciudad de México

Sole Giménez (París, 1963) salió en 2006 del grupo que la vio nacer, pero no significó el fin de su carrera musical; por el contrario, ha consolidado su estilo y personalidad compartiendo escenario con grandes artistas como Joan Manuel Serrat o Randy Crawford.

Prueba de su permanencia es su más reciente material discográfico con el que celebra tres décadas de carrera artística y en el que se reencuentra con las canciones más conocidas del repertorio de Presuntos Implicados, pero con un enfoque más jazzístico: “Las hemos hecho respirar en otros ambientes, con otros colores y con una mezcla de jazz, pop, bossa nova y swing”.

Cómo hemos cambiado es una “autobiografía musical y emocional” de la cantautora, que recupera temas como “Mi pequeño tesoro”, “Cada historia” o “Alma de blues” e incluye tres temas nuevos, todo editado por la propia Sole. Si hay una palabra para definir a esta intérprete sería sencillez. Sole Giménez es una mujer espontánea y de sonrisa fácil que goza de lecturas como El señor de los anillos y libros de autoayuda. “Soy muy freaky en ese sentido”, confiesa.

La solista habló con Dominical MILENIO sobre este nuevo disco y sobre su “reencuentro” con el pasado, de la crisis en la industria cultural y de la “titánica” tarea que representa no estar respaldado por una disquera.

 

En el repaso de estos 30 años, ¿qué has encontrado?

Me he vuelto a encontrar con historias de mi vida. Ha sido como coger un álbum de fotos y recordar algo que viví, a una persona o un momento, y fue muy agradable, porque cuando ves un álbum solo miras las imágenes, pero no puedes volver a ese momento; sin embargo, yo sí que he podido. Es muy chulo revivir letras que escribí pensando en alguien, pero esta vez quedándome con lo mejor de eso y dándole un enfoque más “jazzístico”.

 

¿Por qué traer canciones del pasado a tu repertorio actual?

Porque es un aniversario y además la gente me lleva ocho años pidiéndome que vuelva a cantar eso. Ha sido muy gratificante despejar los fantasmas que envolvían a esas canciones, las que de alguna manera no quería tocar, pero son mías, están escritas por mí.

 

 

La pregunta obligada sería, ¿cómo ha cambiado Sole Giménez?

He cambiado muchísimo, sigo teniendo la cara parecida pero es de puro milagro, porque yo creo que soy otra persona. La edad te da madurez y espero tenerla.

 

¿Cómo ves la industria cultural de hoy?

Hecha jirones, estamos viviendo un momento de transición de un modelo que está agonizando y que no se sabe muy bien adónde va, pero por ahora no se valora el trabajo, eso es muy difícil.

 

¿Y qué pasa con la música?

Lo que está en crisis son los modelos industriales y culturales. Siempre va a haber música y músicos, siempre va a haber pasión por hacer música y siempre va a haber público que la disfrute. Ahora bien, los canales de cómo hacer eso son los que están desbaratados, pero son diferentes a la música, la música cual una corriente de vida y de energía que está más allá de cómo se venda, se consuma o se descargue.

 

Pero ahora se apuesta por fórmulas hechas…

Ahora hay una creatividad tremenda, hay músicos que están explorando una cantidad de estilos diferentes, pero ¿qué ocurre? Los medios no los dan a conocer, no quedan compañías, y las que quedan solo apuestan por la canción que se ha vendido y por estándares cerrados. De nuevo son los medios y la industria. Hoy en España, por ejemplo, se está haciendo de todo y cosas buenísimas y diferentes, y México no se queda atrás, pero estas propuestas no llegan al público porque los medios están cerrados a las cuatro canciones que les han funcionado, y esto es una pena. Por otra parte, internet está haciendo que haya esa comunicación, pero, claro, un grupo se pierde en su inmensidad entonces, ¿cómo te das a conocer?

 

¿Te ha costado trabajo colocar tus materiales?

No pretendo llegar a las nuevas generaciones porque uno tiene que saber dónde está; yo no hago música para chavales de 14 años. Creo que hago música para gente que busca algo más, que no se conforma con las canciones que tienen cuatro acordes, que comparte mis gustos, personas que buscan música más elaborada con apertura hacia la improvisación. ¿Que es difícil? Claro que es difícil. A mi salida de Presuntos Implicados ya era complicado el ámbito de la música para un grupo consolidado, y cuando yo decidí seguir en solitario, opté por no hacer música popular. Yo hago música especial, un poco exquisita, como dicen algunos, y claro que es difícil y más en estos tiempos, pero eso no significa que sea imposible y que haya que tirar la toalla, yo creo que merece la pena continuar.

 

¿Has pensado en dejar la música?

Cuando estaba en Presuntos Implicados reconozco que estuve a punto de dejarla y de hecho cuando salí del grupo ésa era mi idea. No podía más, se mezcló todo. Las relaciones personales que no estaban adecuadamente llevadas se mezclaron con la música, pero luego me di cuenta de que ella no tenía culpa de nada.

 

Para este material no tuviste disquera…

Estuve 26 años en Warner, incluso mis últimos discos los grabé con esta disquera y no tuve demasiado problema; ahora ya no estoy en ninguna porque no me apetecía seguir en esas condiciones. Artísticamente me daban libertad, pero no me apoyaban para promocionar mi material en Latinoamérica, donde me consta que tengo público, y dije: “Pues entonces lo haré yo sola”. Eso sí, no sabía el trabajo que había detrás de esa frase, y ahora lo sé: es algo titánico.

 

¿Cómo es trabajar sin disquera?

Pues nada, lo pagas todo tú y ya está, y haces un gran esfuerzo en la medida de tus posibilidades, y las mías no son ni de lejos las de una disquera, pero con lo poco que hago estoy convencida de que haré más de lo que hizo Warner con mis discos.

 

¿Qué opinas de los programas musicales, tan de moda en estos momentos?

Los concursos musicales solo son espectáculos televisivos, no podemos pedirle peras al olmo ni confundirnos. ¿Ayudan a la música? No, entretienen. Yo no tengo nada en contra de ellos, pero la desvirtúan al dar un concepto de la carrera musical que está muy lejos de la realidad, lo que venden es humo.

 

¿Podría salir de esos shows una propuesta original, creativa?

No, porque además son concursos en los que solo se presentan vocalistas, y hay gente muy talentosa que se presenta allí y pone todas sus expectativas, y eso es lo que a mí me duele, porque se juega con la ilusión de la gente... Tener una carrera en la música no tiene nada que ver con ganar o perder un concurso, es otra cosa.

 

¿Con qué tiene que ver?

Con el trabajo y con tener un estilo y una personalidad propios, yo no voy a cantar la primera canción que me pongan.

 

Llevas 30 años componiendo y cantando, ¿cuál es la clave de tu permanencia?

El trabajo, la pasión y tener muy claro lo que quieres hacer y lo que no. De lo contrario te pierdes y te conviertes en algo muy diferente. Para que a mí me guste un artista tiene que tener personalidad y ser distinto, y ésa me parece que es una de las claves del éxito. Es posible que tu apuestes por eso y no llegues nunca a nada, pero por lo menos estarás apostando por algo que haces como ningún otro, y eso le sirve a un escritor, a un cineasta, a cualquier persona. Es ser tú, y si tu entorno te marea demasiado, terminas siendo un extraño y te pierdes, y es muy confuso vivir así.

 

 

¿Cambiarías algo de tu carrera artística?

Pues cambiaría cosas, pero tuve que cometer esos errores para aprender, y de no haberlos cometido seguramente estaría en otro lugar. Aparte de que no se puede, creo que no cambiaría nada.

 

¿Se puede vivir de la música?

Eso depende de tus exigencias. Si te gusta tener vacaciones todo el tiempo o vivir en el lujo, no. Yo desde luego no vivo así, pero si eres una persona normal, sin grandes alardes, sí. Yo todavía puedo vivir de la música.