"Mad Men me mostró al mundo": January Jones

Durante siete temporadas ha encarnado a Betty Draper Francis en la exitosa teleserie, y aquí habla de la evolución de su personaje y del final de la última temporada.
January Jones (Dakota del Sur, 1978) ha visto su carrera despuntar gracias a su participación en Mad Men
January Jones (Dakota del Sur, 1978) ha visto su carrera despuntar gracias a su participación en Mad Men

Ciudad de México

Parte integral de la teleserie Mad Men (cuyo episodio final se transmite este domingo) en el rol clave de Betty Draper Francis, January Jones (Dakota del Sur, 1978) ha visto su carrera despuntar gracias a su participación en este programa, que la colocó en el mapa y la llevó a aparecer en filmes taquilleros al lado de figuras como Liam Neeson, Michael Fassbender o Ethan Hawke. Modelo y actriz desde 1999, esta rubia elegante de belleza clásica encarnó durante siete temporadas de la serie creada por Matt Weiner a una mujer bastante compleja, producto de su tiempo, y que —además de tener un impecable estilo en la moda— también representa en cierta forma la neurosis reprimida de una generación de mujeres dedicadas exclusivamente al hogar, que a lo largo de la década de los sesenta fueron descubriendo, para su frustración y asombro, que el mundo para el que habían sido preparadas no era real. Esto ha resultado en que de la primera temporada a estos últimos episodios, Betty Francis sea uno de los personajes más interesantes de uno de los seriales más aclamados recientemente.

¿Sientes que es el momento adecuado para que Mad Men llegue a su final?

Sí, creo que es el momento adecuado. Ya lo veíamos venir y los guiones para esta última temporada fueron realmente maravillosos. Creo que Matt, y todos, quisimos salir del aire cuando el programa todavía le gusta al público y aún es relevante, y no cuando todo el mundo estuviera harto de él, ¿sabes a lo que me refiero? Hay programas que se mueren al aire y nadie parece darse cuenta. Matt nos prometió que eso no ocurriría y lo cumplió. Es el momento adecuado, pero aún así, me siento un poco melancólica por mi personaje y por todo el equipo. Los voy a echar de menos.

¿Cuál fue tu reacción al saber que la séptima temporada sería la última?

Ya estaba hablado. Desde hace probablemente un par de años. Matt y los escritores nos dieron previo aviso, así que no estábamos espantados, no nos tomó por sorpresa y se pudo encontrar un cierre para cada uno de los arcos de los personajes. Como el de Betty, por ejemplo. Originalmente, Matt había comentado que si llegábamos a la quinta temporada, pensaría en el final, y así hizo un plan para siete años.

¿Cómo fue la dinámica en el set al filmar los últimos capítulos?

Creo que todo el mundo estaba un poco más emocional. Ciertos personajes tuvieron escenas muy emocionales. Es que si lo ves bien, es inevitable, sobre todo en los últimos tres episodios. Al ver a tal o cual personaje que has llegado a querer y que te importa, interactuar por última vez con otro personaje, o que es la última vez que lo veremos porque llegó su final y piensas: "¡Wow!, han sido siete, ocho años de mi vida haciendo esto". Llegar al final de una serie así forzosamente es una recapitulación emocional. Igual, aunque estábamos avisados, de pronto me encontré con Jon (Hamm, que encarna a Don Draper) o con Kiernan (Shipka, que es su primogénita, Sally) y pensamos: "¿Es esta es la última escena que vamos a hacer juntos?", y hay emoción, claro. Es un poco difícil, un poco triste despedirse de un personaje que quieres.

¿Cómo definirías el arco de Betty de su primera aparición hasta la última?

Hay un crecimiento, aún si en las últimas temporadas Betty ya no era un personaje tan central como al principio de la serie. Y es natural, al separarse de Don y casarse con Henry Francis, ella sale de la esfera del personaje protagonista. Sin embargo, lo hablamos mucho Matt y yo, y me dejó siempre bien claro que Betty era importante en la trama, a veces como antagonista de Don o de Sally —más que nada por las circunstancias, por su propia crianza, porque choca con su hija—, otras veces como un elemento de humor o de cambio de tono. Betty siempre estuvo en el panorama. Y tuvo muy buenas historias.

¿Como en la temporada cinco, cuando subió de peso?

¡Claro! (ríe). Yo acababa de tener a mi bebé y Matt incorporó eso a mi personaje. Y me sorprendió mucho la reacción del público cuando Betty era gorda. Estaban impactados. Hubo memes de internet y toda la cosa. Pero ese aspecto tenía una razón de ser, no solo por lo gracioso; tenía algo de humor, sí, pero también patetismo. Betty subía de peso por ansiedad y angustia y una necesidad de encajar. Estaba deprimida. Y encarnar a un personaje que tiene este trastorno y depresión no es sencillo. Siento que aprendí mucho de Betty.

Y la vimos madurar...

Sí. Hubo una constante evolución en ella. No tiene nada qué ver la Betty que aparece al principio de la serie, que es más bien una princesa de hielo obsesionada consigo misma, con la Betty que verán por última vez. Hay un crecimiento. Betty es, a su modo, una luchadora. Ha enfrentado retos que muchas mujeres de esa época tuvieron que encarar de un modo u otro. Y al final sale con una sonrisa y sale airosa, porque sigue siendo la misma Betty, muy consciente de su atuendo y su aspecto, pero también sabe que es el momento de retirarse de sus batallas. Es el momento de salir.

Weiner y otros miembros del elenco han alabado tu capacidad de estar en el momento de la escena.

Bueno, yo no sé. No tengo ningún entrenamiento formal. A veces no sé qué demonios hago en un set (ríe). Yo trabajo por instinto, soy buena lectora y puedo memorizar el guión; ensayo, y así, pero todo viene de un lugar instintivo muy orgánico. Eso es lo que sé y lo que hago. A veces pienso: "¿Sé hacer esto? ¿Lo haría de otro modo?", pero es lo que hay. Trato de ser lo más natural y más coherente posible. Es un trabajo de equipo y yo hice lo mío lo mejor que pude. Tuve grandes maestros en la serie; de la experiencia definitivamente aprendí mucho. Entre otras cosas, a confiar en mí misma.

Kiernan Shipka y tú tienen una de las relaciones madre/hija más complicadas de la televisión. ¿Cómo cambió esta relación con los años?

¡Oh, ella ya es toda una mujer ahora! Ha sido un verdadero placer verla crecer, no solo como mujer y como persona, sino como actriz. Ella es un fenómeno y creo que se ha hecho así de manera saludable. Kiernan tiene padres maravillosos que la mantienen con los pies en la tierra y ella de por sí es extremadamente inteligente y creo que tiene una larga carrera por delante. Me siento muy feliz de pensar que la vi crecer. Sobre la relación entre Sally y Betty en la ficción, pues es muy curioso. Son más parecidas de lo que ambas creen y aunque para Betty es muy difícil manifestar su amor a su hija, es un amor muy grande. Y creo que es importante que el público lo vea en estos últimos capítulos. Ellas también maduran en su relación. Es algo muy hermoso. Muy agridulce.

¿Qué te deja el programa?

¿A nivel profesional? Me dio mucho. Me mostró al mundo. Me abrió puertas. Betty Draper Francis es un personaje riquísimo, al que voy a amar siempre. Fue un tesoro. A nivel personal, y esto te lo diría cualquiera que trabajara en la serie, Jon, Christina Hendricks, John Slattery, Vincent Kartheiser, Alison Brie o Betsy (Elisabeth) Moss. A todos nos deja con una gran riqueza de aprendizaje y de amigos. Una sensación de tristeza terrible porque quizá no vamos a tener en otros proyectos esta sensación de familia que aquí teníamos. Pero es hora de irse. Y de irse por la puerta grande. Con el favor del público y con las mejores escenas para contar las historias de estos personajes que tanta gente vio, se identificó con ellos y aprendió a querer aunque a veces, como con Betty, fuera tan difícil.