Una estrella nace en tiempos del internet

Función Dominical.
Volver a empezar.
Volver a empezar. (The Weinstein Company)

Ciudad de México

No pensé que escribiría que Mark Ruffalo me ha caído bien. Pero es verdad: la barba mal peinada, el pelo grasoso y el aspecto de quien no se baña le viene perfecto en la interpretación de este productor musical caído en desgracia. Ruffalo es Dan en esta película ligerona que lleva por título Volver a empezar.

La historia sigue el esquema de “nace una estrella.” Ya se sabe: la chica interesada nada más en la música y el amor consigue un jugoso contrato. Hay, sin embargo, dos plus que hacen que la película deje un buen sabor de boca. Para comenzar, la chica inglesa, talentosa, joven y flemática es Keira Knightley. Y no se trata solo de su guapura, la actriz consigue dar a su papel un misterio que engrandece la historia melcochosa de la pobre tipa a quien el mal amante dejó por una mujer china y casquivana cuando los novios apenas comenzaban a triunfar. La cosa, como es de esperar, tiene su moralina: en el cine hollywoodense no hay peor cosa que la infidelidad. Y además les gusta confesarlo. Esta clase de cine sería imposible en el contexto de la cultura latina.

El punto es que Knightley resulta adorable en contraste con la greña de Ruffalo quien, con voz rasposa y ojos rojos, le hace una propuesta difícil de rechazar: volverse famosa con la producción de un disco hecho sobre la marcha: “Nueva York será nuestro estudio”. Tal cual. Así lo hacen. La ciudad vuelve a ser la estrella protagónica con todo y referencias al Manhattan de Woody Allen.

El segundo plus es este: el guionista y director comienza la película en un bar de esos en que los neoyorquinos van a beber cerveza y a escuchar a artistas emergentes. La escena transcurre como suele suceder: los aplausos son flojos, la voz de la heroína no despega del todo, pero hay en el público un hombre que ha visto (y sobre todo, ha escuchado) una canción que ha de volver a ponerlo en el camino del triunfo musical.

El guión hace malabares: va y viene en torno a esta primera escena para contarnos cómo Dan cayó en desgracia. Más adelante conocemos la historia de la chica del corazón roto y, cuando hacia el primer tercio de la película volvemos a la escena inicial, he aquí que conocemos ya a los protagonistas. No se trata, por supuesto, de un recurso tremendamente novedoso. Quentin Tarantino lo hace mejor, pero como esto es una comedia romántica el truco no cae mal. Así, uno soporta casi sin darse cuenta los clichés más previsibles, entre otras cosas porque las canciones de la chica y la producción del galán otoñal avanzan trama. Efectivamente, conforme él y ella se conocen, las canciones se nos van quedando pegadas y hasta les cogemos cariño.

No pensé que escribiría nunca que Mark Ruffalo me ha caído bien y sin embargo en Volver a empezar me ha caído muy bien, porque resulta casi tan honesto como el personaje que interpreta Keira Knightley, una artista convencida de que lo que hace es gran arte. No lo es, pero no importa. Vale la pena ir con ellos por las calles de Nueva York produciendo un disco y disfrutando esta sabrosa función dominical.


Volver a empezar. (Begin Again). Dirección: John Carney. Guión: John Carney, Música: Gregg Alexander. Fotografía: Yaron Orbach. Con Keira Knightley, Mark Ruffalo y Adam Levine. Estados Unidos, 2013.

@fernandovzamora