Fuegos artificiales

Crítica de cine
Crítica de cine (New Line Cinema)

México

Peter Jackson ha dicho que La desolación de Smaug (o mejor, El Hobbit Segunda parte) sería la más oscura de sus películas. Interesante decisión, sobre todo si tomamos en cuenta que en Tolkien, El Hobbit es el texto más luminosa, el más cercano al espíritu del cuento para niños de la era victoriana. Lo cierto es que Jackson cumple lo que promete y es como una de esas cadenas de restaurantes en que uno sabe exactamente qué va a comer. La desolación cumple efectivamente con su cometido de entretener y al mismo tiempo conectar las dos puntas de una trilogía más.

Tres horas otra vez. Ha sido largo el trayecto en el que Jackson y compañía (en ella el mexicano Del Toro) se apropiaron de la obra de Tolkien para hacer su propia versión azucarada. Y digámoslo de una vez, con la traslación a la pantalla todo el ciclo ha perdido profundidad. No se me malinterprete. Estoy lejos de esos que siempre dicen "es mejor el libro que la película". No, de hecho hay filmes mejores que el libro original (El Padrino, Muerte en Venecia) y películas que son obras de arte distintas de la obra original (las de Pasolini, por ejemplo). Los filmes de Jackson no pertenecen ni a uno ni otro conjunto. En un sentido el director simplifica la obra de Tolkien y en otro, la complica sin necesidad, sobre todo en el caso de El Hobbit. El Señor de los anillos, sí era largo porque el libro era largo (y era una trilogía). Tolkien, a partir del éxito de sus primeros cuentos se propuso elaborar en El Señor de los anillos un mundo de inspiración cristiana lleno de lecturas políticas y sociales. La pregunta que queda en el aire es esta: ¿Quién le dijo a Jackson y a su ejército de guionistas que El Hobbit también tendría que ser una trilogía? Sospecho que "Mamá mercadotecnia".

Como sea, los fanáticos llenarán las salas, se identificarán con hobbits, elfos o enanos (cada quién) y pasarán por alto las sutilezas del complejo universo de Tolkien. Quien haya disfrutado las tres horas de la primera parte de El Hobbit, con todo y que la "aventura inesperada" del título tarda más de hora y media en comenzar, disfrutará sin duda de esta segunda entrega que, efectivamente, es más oscura y, a su modo, más interesante.

Como todo fanático sabe, en La desolación de Smaug seguimos tras las huellas del Hobbit Baggins (o Bolsón según se traduzca al español) quien a la sombra de Gandalf y en compañía de 13 enanos se ha dado a la tarea épica de reconquistar el reino perdido de Erebor. Independientemente de que leer no va mal, en este caso hago una invitación puntual. Para apreciar lo que Jackson hace con el material de Tolkien hay que volver a estos textos deliciosos. Solo así veremos que el neozelandés sigue el camino contrario de Tolkien y como promete, vuelve más oscuro lo que originalmente era más luminoso. En fin que la trilogía del Hobbit hasta ahora resulta poco más que un deslumbrante fuego artificial.

El Hobbit: la desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug). Dirección: Peter Jackson. Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens, P. Jackson y Guillermo del Toro basados en la novela de J.R.R. Tolkien. Fotografía: Andrew Lesnie. Música: Howard Shore. Con Ian McKellen, Martin Freeman y Richard Armitage. Estados Unidos, Nueva Zelanda, 2013.