Manzanero y el Himno del INCan

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Musicópata (Especial)

Ciudad de México

Hace unos días el compositor Armando Manzanero estrenó su obra más reciente: el Himno del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), que lleva por título “Una mañana en tu mañana”. Es una obra enfocada a infundir optimismo y esperanza a quienes enfrentan la batalla contra la enfermedad más mortal: el cáncer.

No es fácil escribir un himno para quienes se enfrentan a un enemigo mortal. El compositor debe recoger en su letra los valores, sentimientos, esperanzas o sueños que identifican a un grupo de personas o colectividades que luchan a muerte por la vida: un sentimiento tan elevado que produce la necesidad de plasmarlo en música.

Los himnos tienen características especiales. Son obras solemnes de carácter poético y musical en alabanza de personajes o sucesos extraordinarios. En ellos predomina la función poética del lenguaje que se fortalece por la fuerza emotiva que le añade la música.

Por lo general los himnos se escriben a ritmo de marcha, compás originado en el acompañamiento sonoro para el movimiento de las tropas al trasladarse de un lugar a otro y que, al escucharse, provoca un enardecimiento adecuado a la celebración de un suceso memorable o a la expresión de júbilo y entusiasmo.

Para componer el Himno del INCan, Manzanero encontró inspiración en su propio corazón, pues su hija menor es superviviente del cáncer de mama. Estrofas y estribillo exhortan a enfrentar con optimismo y esperanza la tormenta que a cada quien le ha tocado vivir. Los versos llaman a levantarse temprano para mirar el amanecer y ver brillar el sol con la certeza de que después de un día nublado viene otro más bello: una nueva mañana para un mañana que presagia un mejor porvenir.

La práctica de crear himnos es muy antigua. Se conocen himnos que datan de tres milenios antes de Cristo. De hecho, la más antigua obra completa anotada es un himno escrito en cuneiforme dedicado a la diosa fenicia Nikkal, deidad de los huertos y de la fruta.

En la tradición occidental los himnos se iniciaron en Grecia en el siglo VII a.C. con Homero. El vocablo griego “Hymnos” originó la palabra que hoy usamos para identificar este género musical.

Con los años, los himnos han pasado a ser composiciones musicales emblemáticas que identifican y unen entre sí a los miembros de una colectividad. Los himnos nacionales son los más notorios, pero también los hay para las diversas instancias en que las personas comparten un pensamiento o una emoción común y cantando celebran sus lazos comunes.

Para el Himno del INCan, acorde con el espíritu de los versos, Manzanero escribió una música que conmueve, exalta la emoción y estimula el deseo de luchar por la vida aunque el camino sea difícil. La obra es magistral ya que su mensaje es universal y cumple plenamente con el propósito deseado.

Ahora la colectividad que lucha contra el cáncer —supervivientes, comunidad médica, instituciones y familiares de los enfermos— puede unir sus voces y su sentir en torno al himno “Una mañana en tu mañana”, en celebración a la vida, a la esperanza y al heroísmo de quienes diariamente se enfrentan a la enfermedad con valentía y resolución.

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