El morenazo y la rubia que quiere bailar

Función dominical.

Ciudad de México

De entrada la cosa suena bien: exportar el tema de la migración (producto mexicano por excelencia) pero explorar nuevas fronteras. Guten Tag, Ramon trata de cautivar con esta apuesta a un público mexicano que, tengo la impresión, no sabe qué esperar de un cine desgarrado entre banales “comedias románticas” e infumables experimentos fílmicos. Jorge Ramírez Suárez, flamante egresado del CCC, hace como el emigrante de su película y busca fortuna en Alemania. Hace bien porque los cineastas y los migrantes mexicanos no parecen tener ojos más que para mirar embelesados los rumbos de California.

Guten Tag, Ramon fue filmada en Durango y en Wiesbaden y desde la elección de estas locaciones la historia adquiere un buen simbolismo. En Durango, el pueblo de Ramón está lleno de coches viejos, casas de madera apolillada y polvo. El polvo contrasta muy particularmente con este idílico pueblo en las orillas del Rin, al que Ramón ha venido a parar toda vez que Obama ya ha hecho imposible pasar hacia Estados Unidos.

Durango es pues la imagen de este país que estamos haciendo. Y contrasta bien con Alemania, esa nación que los amargos encuentran demasiado perfecta para vivir. Ramón, sin embargo, no piensa en las sutilezas del caos. Lo que quiere es trabajo y, como no es turco no sabe (pero aprenderá) que en aquello del racismo contra el migrante también en el idílico Wiesbaden se cuecen habas.

Guten Tag, Ramon, coproducción entre México y Alemania, es un drama ligero que juega con buen humor dando vuelta a los clichés que tanto alemanes como mexicanos hemos hecho con nosotros mismos. Kristyan Ferrer es aquí el morenazo de fuego que sabe bailar e Ingeborg Schöner es la rubia que ya vio mejores tiempos pero que sigue siendo tan hermosa como dicta su apellido (Schöner podría traducirse como “hermosa”).

En una sola historia ligera, sabrosa y, en fin, digna de “Función Dominical”, Ramírez Suárez se arma contra todo racismo y combate, en primer lugar, la noción de que Alemania es un país lleno de xenófobos. En el camino tratará también de cambiar esa imagen del migrante mexicano tan elogiada por los amantes de Bastardos, de Amat Escalante. Este emigrante se agradece o, al menos, lo agradecemos quienes como yo hemos sido extranjeros y lejos de casa sufrimos las consecuencias de cierta propaganda fílmica empeñada en mostrar a los mexicanos como violentos, faltos de escrúpulos y estúpidos hasta la maldad.

En resumen que la historia de Guten Tag, Ramon es suficientemente buena como para recomendarla aquí. Goza de excelente producción y sobre todo de magníficas actuaciones. Además, la obra de Ramírez Suárez da un giro al estereotipo del migrante mexicano y del alemán calculador para regalar la historia de un amor de amistad donde los personajes se enriquecen unos a otros. Como los países en intercambio cultural: el joven México es este hombre lleno de ganas de vivir y la vieja Alemania es esta mujer que lejos de ser amarga tiene todavía deseos de bailar.

 

Gutan Tag, Ramon. Dirección y guión: Jorge Ramírez Suárez. Música: Rodrigo Flores López. Fotografía: Carlos Hidalgo. Con Kristyan Ferrer, Ingeborg Schöner y Adriana Barraza. México, Alemania, 2014.

@fernandovzamora