Entre lo extenso y lo profundo

Función Dominical.
Escobar
(Jaguar Films)

Ciudad de México

Andrea di Stefano es el niño nuevo de Hollywood y Escobar, su primera película, está bien actuada, bien escrita y por momentos resulta interesante. El problema viene cuando uno se da cuenta que la vida del rock-star del narcotráfico, Pablo Escobar, a di Stefano le salió pretenciosa.

Resulta natural la pretensión. El italiano ha querido impresionar tanto a europeos como a americanos que, ya se sabe, preferimos un cine con más ritmo, con más sazón. La película esta buena porque ya lo he dicho, es interesante, pero “interesante” no es suficiente para una función dominical.

La película va de Nick, un muchacho canadiense que casi sin quererlo termina por ser parte de la corte de Escobar. Tal cual: Un día Nick está con su hermano haciendo negocios de güero en una playa y al otro ya está en la fiesta más fastuosa que hayan visto sus canadienses ojos. Bienvenido al mundo de un narcopolítico latinoamericano. Normal.

El guión a menudo parece largo por extravagante. La historia está basada en este hecho: cuando don Pablo comenzó a sentir cerca del cuello los pasos de sus enemigos ofreció a Nick la misión de esconder su tesoro.

La mirada del director me recuerda la de Kevin Macdonald en El último rey de Escocia, aquella película en que otro joven rubio y guapetón se volvía amigo de un bárbaro. Allá era Idi Amin, dictador de Uganda, y en el fondo no había mucha diferencia con Escobar, todo el drama giraba en torno al escándalo del rubio bueno y civilizado cuando se encontraba con las excentricidades de un morenazo fatal.

Como yo albergo serias dudas con respecto a las películas en las que el bueno es un inocente caucásico y el malo un bárbaro de piel oscura, encuentro sospechosa la historia de Nick. Esto no significa, claro, que la película no valga la pena el boleto ni mucho menos que los actores no hayan hecho un magnífico trabajo. De hecho Benicio del Toro ofrece aquí una de sus mejores actuaciones y, a mi parecer, el acento colombiano le sale bien. Vale la pena recordar que en Traffic, de Steven Soderbergh (otra película donde los rubios del norte eran buenos y civilizados mientras que los morenos del sur éramos bárbaros y extravagantes), del Toro hacía de policía mexicano con un acento insoportable. Aquí no. No soy colombiano, pero sospecho que habla mejor como narco de allá que como policía de acá.

En Europa, Escobar: paraíso perdido ha tenido buena recepción tanto de crítica como de público. En Estados Unidos no tanto. Creo que a pesar de que Andrea di Stefano hace esfuerzos muy serios por complacer los gustos estadunidenses, falla cuando brilla a fuerzas el cine italiano que lleva dentro.

Y es que a decir verdad, Escobar se queda en la peligrosa línea media de un cine que no termina por ser ni thriller ni pieza. Qué desperdicio de personaje: el narcotraficante más notorio del mundo sucumbe a la dirección de un italiano que no se dio cuenta de que el tono de su película se prestaba para un hombre profundo. Pero Escobar era poderoso y, por tanto, extenso. En esta película hubiese debido haber más balazos.

 

Escobar (Escobar Paradise Lost) Dirección: Andrea Di Stefano Guión: Di Stefano y Francesca Marciano. Música: Max Richter. Fotografía: Luis David Sansans. Estados Unidos, 2014

@fernandovzamora