Buffet de historias sin esperanza

Función Dominical.
Función Dominical
(Corner Producción)

Ciudad de México

Como se sabe, hay un oasis en México en que el cinéfilo puede beber ese arte fílmico que no se proyecta en la sala comercial. La Muestra Internacional de Cine es ya una tradición y hoy por hoy trasciende la capital y se presenta en toda clase de foros que hacen del cine un bien accesible a casi todos.

Damián Szifrón es un joven argentino que presenta su película Relatos salvajes en la emisión número 57 de esta Muestra. Relatos... cuenta seis historias escritas, producidas y dirigidas por el mismo Damián Szifrón, un autor que dio el salto de la televisión al cine en el año 2003 y que en este 2014 (gracias a la producción de los hermanos Almodóvar) buscó ganar una Palma de oro en Cannes. La Palma no la obtuvo, pero haber participado no es poco. En este 2014 Relatos salvajes fue la única película latinoamericana en competencia en Cannes.

Relatos es una buena película aunque está lejos de ser la clase de filme que obtiene una Palma, entre otras cosas porque en el pasado del director la tele sigue pesando. Más que seis cortos, estas historias parecen seis sketches. Buenos, pero televisivos al fin.

Relatos salvajes es como un libro de cuentos, seis historias de humor negro y desplantes cínicos en los que brillan, sobre todo, la edición y la actuación. La obra en su conjunto puede dividirse en dos mitades; la primera (que incluye un prólogo hilarante) es la mejor. A partir del cuarto sketch, la cosa decae entre otras cosas porque el director parece estar convencido de que el cine necesita de manifiestos políticos y sociales. La cosa a mí me parece forzada, fuera de lugar.

Como sabe cualquier seguidor de las artes audiovisuales, de un tiempo a la fecha se ha puesto de moda la producción de largometrajes con base en pequeñas historias que más o menos giran en torno a un tema. Los más destacados de estos experimentos incluyen Chacun son cinema, producido en el 2007 por el propio festival de Cannes. Una belleza.

Otros cadáveres exquisitos bien logrados son los que hicieron Iñárritu y Arriaga antes de pelearse por vanidad. La joya en este rubro es, sin embargo, Pulp Fiction, collage de historias en las que realmente tenía sentido el uso de un guión coral en la producción de un largometraje. Pulp Fiction es una obra maestra mientras que Relatos salvajes es un experimento interesante y hasta divertido. Un experimento recomendable, sin duda, para una entretenida función dominical.

A pesar de no haber ganado la palma de oro en Cannes, los productores de Relatos salvajes apuestan por su película y la han propuesto a la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Estados Unidos para competir en la categoría de mejor película extranjera. Podría ganar. Después de todo, las seis historias están bien escritas, muy bien editadas y magníficamente actuadas. El ritmo es ágil, sin duda, y lo único malo es que al final uno se pregunta si ha visto un largometraje o el portafolio de un director que quiere demostrar que es capaz de manejar toda clase de relatos salvajes igual de bien.

 

Relatos salvajes. Dirección y guión: Damián Szifrón. Fotografía: Atsushi Okui, Música: Gustavo Santaoloalla. Con las voces de Moisés Arias, David Henrie y Bridgit Mendler. Japón, 2012.

@fernandovzamora