Le quitan lo bravo a Tepito

Los habitantes del conocido barrio ofrecen la experiencia Safari, un trayecto por las principales calles de la zona.

México

Pareciera que Tepito es una ciudad alterna al DF; transitar por sus calles, donde predominan las motocicletas como transporte, y el comercio ambulante se extiende a lo largo de sus avenidas, no es escena exclusiva de una película, pues la realidad de dicha comunidad es palpable en Safari en Tepito.

Tomando como base la idea original de Adelheid Roosen, actriz holandesa que ha realizado safaris en Países Bajos, Giménez Cacho se dio a la tarea de producir el espectáculo teatral que requirió que cuatro actores vivieran con un residente del barrio durante 15 días, tiempo en el que compartieron anécdotas y costumbres que trasladaron a la actuación.

Lourdes Ruiz, conocida en Tepito como La reina del albur, recibió en su casa a Norma Angélica; la activista Mayra Valenzuela convivió con Mónica del Carmen; Verónica Hernández con Mauricio Isaac, y Martín Camarillo El Power compartió techo con Raúl Briones.

“Para nosotros los tepiteños, el que el Centro Histórico una a Tepito con su festival nos es de mucho orgullo. El que la gente venga a Tepito y saboree, huela, sienta lo que es en realidad el barrio, lo que es el calor de la gente, para nosotros es mucho porque todos los periodistas dicen: ´esto pasó en Tepito´, aunque haya pasado en La Lagunilla o en el Centro Histórico o en la Morelos.

“Tepito no es eso, Tepito es trabajo. Mi madre decía algo muy cierto, ‘la vida es trabajo y más trabajo’ y así estamos acostumbrados los tepiteños. Si hablamos de problemas de inseguridad, creo que son más inseguras otras partes que Tepito, lo que pasa es que todos le quieren echar la bronca a él”, aseguró  La reina del albur.

La experiencia comienza en el Metro, la capacidad de espectadores es reducida a dos grupos, de 10 personas por recorrido, cuyo punto de encuentro con uno de los actores es alguna estación cercana al barrio. El contraste del transporte subterráneo y la realidad a color de los mercados, las calles y la gente de Tepito es la primera parte de la experiencia.

Uno de los grupos tiene como primera parada el número 22 de la calle Peralvillo, donde, como muestra de las creencias de gran parte de la comunidad, está un nicho que, con una diversidad de santos, recibe a los visitantes. Es la casa de Mayra Valenzuela, mujer activista que, con ayuda de la actriz Mónica del Carmen, recrea el momento en que fue baleada y la cercanía que tiene con el caso de Yakiri Rubí.

La historia narrada se completa con fotografías; mientras los espectadores consumen los alimentos que ofrece la anfitriona y que anuncian el final de la historia, que bien podría ser guión para un filme, suena “Mi libertad”, canción considerada himno para muchos de los tepiteños.

El recorrido continúa y se traslada hasta la Parroquia La Conchita, donde a la entrada se lee una placa con la leyenda “donde empezó la esclavitud…”.

Diez motociclistas aparecerán para hacer a los espectadores más rápido el recorrido que, pasando por las calles cubiertas por las lonas de los tianguis, incluye la Plaza de las Tres Culturas y representativas vecindades, como El 15 de Peralvillo, la vecindad más antigua del barrio, y así llegar a la casa de Verónica Hernández.

Mauricio Isaac, el actor que conoce bien a una de las mujeres conocidas como Las siete cabronas invisibles de Tepito, lleva al grupo a la pequeña vivienda que los recibe con una placa que dice: “Bienvenido a su humilde casa, que ni es humilde ni es su casa”; dentro también hay alimento para el visitante, y la luz de las velas forman parte de la trama, aquí la historia culmina con un danzón, música preferida de Verónica. 

Claves

Los vecinos

- Lourdes Ruiz aprendió el argot del albur de niña, cuando escuchaba a los adultos y no entendía, “y cuando aprendí, dije ‘de aquí soy’”, recuerda la mujer de 42 años que ha vivido en Tepito toda su vida.

- Otro de los puntos a visitar es el puesto de El pipiolo, quien ofrece camisas y videos musicales de salsa, rock y cumbia.

- El recorrido tiene una duración de cuatro horas, las funciones son de jueves a domingo y los boletos están a la venta en el Teatro El Milagro (5535 1291).