Perfección leonina

El próximo 7 de mayo "El rey león" levantará su telón en México; "¡hey!" entró a uno de los últimos ensayos generales para hablar con los directores que hacen el sueño realidad.

México

Cuando en México se habla de que una obra de teatro es “la de Broadway” generalmente es porque se compraron los derechos y algunos elementos para llevar a cabo la puesta en escena, pero en el caso de El rey león, el asunto es literal. Hay un grupo de personas que han trabajado en todas las producciones, que son parte de la familia desde hace años y quienes llegaron a vivir unos meses aquí para hacer que esa producción realmente pueda cumplir con esa promesa.

John Stefniuk es el director asociado de la obra y sabe qué debe hacer para que la enorme responsabilidad que carga se adapte bien a cada país sin que jamás pierda su nivel: “Para mí, al menos, lo que es importante de El reyleón es que es algo que vive y que respira. No es una pieza de museo, no es una película que no cambia. Se trata de tomar a estos personajes y hacer que respiren y vivan con el talento que tienes. Así que al llegar a México, lo que queremos es que el público de aquí realmente se vea envuelto en la historia. La manera de hacer eso es darle a los actores la libertad de experimentar y que hagan a los personajes suyos”.

Y vaya que lo hizo, con ejercicios de mesa, juegos corporales, preguntas y discusiones acerca del texto y a un impresionante ritmo integró a todos los elementos que conllevan hacer una obra tan compleja. Para John, el origen de todo este trabajo y éxito está más que claro.

“El primer y más importante aspecto de eso es la increíble Julie Taymor, quien ha creado este increíble caleidoscopio, toda una gama artística, actoral, de trabajo con los puppets y ha fusionado todo esto.

 “Creo que es una experiencia teatral tan especial que a estas alturas, después de haber estado más de 16 años en Broadway, no hay ningún otro show que se le acerque en términos de la imaginación que esto genera. Eso es gracias a Julie. Mi trabajo es mantener vivo ese show y asegurarnos que esa historia se siga contando de manera hermosa con pasión y cariño. No me imagino un elenco más apasionado que éste de México.”

Cuando iniciaban los ensayos todo esto ocurría en un salón; mientras que en otro la coreografía liderada por Marey Griffith, quien tiene la responsabilidad de sostener la visión dancística de Garth Fagan y comprender exactamente los mejores elementos de cada bailarín en cada país al que va.

 “Estás viendo a las personalidades y cómo se fusionan. Y entonces piensas en las diferentes facetas y expresiones que necesitas de los personajes de la obra y ves si ellos funcionarían para ese personaje. Ves como se mueven. Porque no todos los bailarines son iguales, no son robots. Quieres ver cómo se mueven”.

Respecto a lo que ha descubierto de los muy talentosos bailarines que se quedaron en esta puesta de El rey león, dijo: “Creo que los bailarines son hermosos en México, hay una gran base en técnica de ballet. Y los bailarines que elegimos son personas hermosas, lo que estamos buscando es que salgan un poco más de sí mismos, porque a veces son muy serios con su danza y queremos que salgan de su zona de confort para que cuenten esta historia”.

Lo hacen una y otra vez. Lo mismo, de hecho, ocurre con la música. Ahí (en un tercer salón) el supervisor musical, Clement Ishmael, es quien literalmente lleva la batuta. Y la sabe usar.

“Creo que la más grande sorpresa para mí en México es que no entienden lo talentosos que realmente son. Así que me ha tomado un rato en poder alentarlos y empujarlos hasta el punto en el que se den cuenta de que pueden lograr mucho.”

El verdadero reto de todo es lograr la perfección en todas las disciplinas requeridas para una obra de esta magnitud. Clem nos explica qué pasa con ello: “Es increíblemente difícil porque les estamos pidiendo que hagan tantas cosas a un nivel tan espectacularmente alto. Así que cuando ya tienen bien la música, entonces se les va la coreografía. Y cuando tienen la música y la coreografía perfecta, entonces sale mal la actuación. Hasta que al final todo se mezcla a la perfección. Empujamos y empujamos hasta que queda todo como siempre debió ser.”

Sin embargo, cuando ya todo está hecho, la promesa es básicamente la que John expresó mejor que nadie: “Sé, entrarán por esas puertas desde la Ciudad de México, pero de pronto descubrirán que han sido mágicamente transportados hasta África”.  Así es la vida en el ciclo vital de El rey león.