Hacen circo y maroma para traer Broadway a México

Federico González Compeán, Morris Gilbert, Guillermo Wiechers y Juan Torres hablan de  los obstáculos que han superado para poder montar sus producciones en México.

México

Cumplir con estrictas normas, papeleo, hacer fila y luchar contra el ego fueron algunas de las batallas que libraron Federico González Compeán, Morris Gilbert, Guillermo Wiechers y Juan Torres para convencer a Broadway de que les permitiera montar en México musicales como La bella y la bestia, Wicked y El rey león; y obras tan entrañables como Rojo.

La voz de Federico González Compeán se escucha nostálgica al recordar que hace 17 años, en mayo, Disney Theatrical Group le permitió estrenar La bella y la bestia. La labor de convencimiento fue difícil, incluso para lograrlo tuvo que generar infraestructura, al transformar el cine en teatro  Orfeón, donde se gestó la primera obra musical de Ocesa Teatro. Ahora para seguir haciendo historia con El rey león se enfrentó el mismo problema.

Pero, una vez superado con la construcción del Teatro Telcel, el obstáculo a vencer fue tener liquidez para pagar los derechos y realizar el casting, porque en la versión “live” de la vida de Simba se requiere de  actores del continente negro para que canten y bailen en escena.

“Necesitamos a africanos, porque la música y los cantos de zulú los deben hacer personas que llevan  en la sangre o poseen esa sensibilidad, que solo se da naciendo en ese país. Hay que conseguir ocho”, precisa Compeán, al tiempo que indica que si son más de dos viajes para elegirlos, el presupuesto se incrementará en 50 mil dólares.

Para que El Rey levante el telón en mayo de 2015, la preselección de actores debe ser minuciosa, de tres mil solo 50 o 100 serán evaluados por el director, el coreógrafo y el director musical que viajarán desde Nueva York. En una segunda ronda, Julie Taymor, la directora original, y Thomas Schumacher, presidente de Disney Theatrical Group, elegirán a la compañía, que debe formar un grupo homogéneo en altura y rasgos.

Morris Gilbert se une a la charla para contar que las peticiones no son exclusivas de la división de teatro de la casa de Mickey Mouse, pues Ocesa tuvo que persuadir a la producción de Wicked para adaptarla por primera vez en la historia al español.

“Cualquier socio en el extranjero lo primero que quiere saber es quién eres, a quién representas y qué respaldo tienes Fue un reto enorme, sobretodo el económico. Primero que nada tuvimos que partir de ser profesionales, hay una tendencia a creer que cuando montas teatro se está jugando, y no, hay que hacer las cosas perfectas. Tenemos la confianza de nuestros colegas”, indica.

Por su parte, Guillermo Wiechers, quien actualmente tiene los derechos de Rojo, Godspell y La fierecilla tomada, ha experimentado que en Broadway existe un formulario “de cajón”.

“Las preguntas de los agentes literarios casi siempre son las mismas, te mandan un formato para que expliques, cuándo estrenas, cuántas funciones, cuánto me puedes dar de anticipo, cuánto han ganado en promedio los autores de las últimas obras que has producido”, comparte al recordar el proceso que vivió para montar Godspell.

La agente de Steven Schwartz, recuerda Guillermo, le aclaró que el parámetro para que una obra sea considerada de primer nivel parte fundamentalmente de las butacas que tiene el recinto en el que se presentará, “deben ser más de 500”.

Guillermo Wiechers y Juan Torres comentan que para traer Rojo se enfrentaron con una negociación de 18 meses y literalmente “perseguir” al autor, John Logan, enviándole tres veces la misma carta e incluso tolerando sus desplantes en los Tony en 2010.

“Nos acercamos a felicitarlo, él con sonrisa de oreja a oreja y le dijimos: ‘señor Logan, qué cree, somos los productores mexicanos que le hemos mandado tres cartas’; en ese momento se le congeló la cara, le acabó la sonrisa y dijo: ‘hablen con mi agente’; se dio la media vuelta y se fue.

“Lo dábamos por perdido, pero un día me pidieron que transfiriera el dinero y en ese momento subió al barco Víctor Trujillo. Empezamos con audiciones, ahí fue que tras 18 meses de esfuerzo rindió frutos el estar casando a John Logan”, destaca Wiechers. 

Por ello, de acuerdo a sus experiencias, González Compeán, Gilbert y Wiechers coinciden en que México tiene que hacer fila para poder recibir el visto bueno para montar musicales y obras de atril; ya que Inglaterra, Alemania y España tienen la preferencia de Broadway.