Zabaleta "vs" los delincuentes

Tras sufrir tremendo robo en su hogar, mientras daba función del musical "Los locos Addams", Susana Zabaleta, cantante y actriz, levanta la voz contra la impunidad.

Ciudad de México

Visitamos a Susana en su camerino una hora antes de que subiera al escenario para nuevamente dar vida a Morticia, en el musical que se presenta en el teatro Insurgentes. Compuesta, pero aún profundamente enojada, ella nos contó lo que ha pasado y lo que quiere que ocurra después de que un grupo de delincuentes vaciara la caja fuerte de su casa, llevándose gran parte de las cosas que había logrado reunir con años de trabajo.

“Como le dije a una señora que me encontré en el súper y me abrazó y me dijo: ‘Yo no te conozco, pero sé cómo te sientes. Yo estoy muy enojada’, y empezó a llorar. Y me dijo: ‘¿Y sabes qué? ¡Ni los van a encontrar! ¡Ni van a encontrar tus cosas! Uno trabaja para el gobierno y para los rateros’. Entonces la separé y le dije: ‘Señora, yo soy su voz. Yo voy a encargarme de que sepan sobre tantas personas a las que les han robado y que en verdad no hacen nada’. No hay manera. Haces la denuncia, tienes todavía esa estúpida esperanza de que los van a agarrar. Los anillos de la abuela, mi anillo de casada, mi pulsera que me compré en la India, mis pasaportes, mis dólares para que se vaya Elisabetta a Europa. Se llevaron todo. ¡Todo!”.

Una de las cosas más preocupantes para Susana fue la idea de que estas personas estudiaron sus movimientos para cometer el ilícito. “Me cacharon el sábado pasado, cuando estaba dando dos funciones. Yo vivo en la Álvaro Obregón, en Chimalistac, pagamos un predial altísimo. Es ridículo. Que no pase nada, que este país siga así. ¿Cómo lo compruebo? ¿Cómo le compruebo al gobierno? ¿Cómo le compruebo al fisco lo que me robaron?”, preguntó.

Sin embargo, a pesar de esta mala situación, Susana tenía motivos para celebrar porque, precisamente el día que platicamos con ella, sería uno muy importante para su familia. Era la primera vez que compartiría su trabajo con su hijo. “En unos minutos Matías se sube a un escenario por primera vez y sabes que eso le cambia la vida a la gente. Tiene 9 años. Lo hicieron solos, él y su hermana. Es el clásico caso de cuando tu hijo te dice: ‘Es que yo quiero ser Pericles’, y tú: ‘Sí, ándale’. ‘Pero es que yo quiero ser bombero’, ‘Sí, yo también’, hasta que se fue el otro niño (el anterior Pericles) y dije ‘Bueno’ vamos a ver qué pasa.’”

Tan emocionada como nerviosa ella se preparaba para la función con doble responsabilidad, la de actriz y la de madre. Sin embargo consciente que una vez que se diera la tercera llamada sería hora de dejar ser las cosas.  “No importa que te equivoques tú o yo. Pero ahí esta él, como un ser individual. Y es como el desprendimiento de la persona ,y como madre duele un poco, pero da alegría”.