Un documental contra el racismo: Go Sebastien, Go

La actriz Eva Longoria dirige este corto sobre Sebastien Cruz, un niño nacido en San Antonio que fue víctima de discriminación y xenofobia por cantar el himno de Estados Unidos vestido de charro

Ciudad de México

De mayo a septiembre el cortometraje Go Sebastien, Go (Adelante Sebastien, adelante), dirigido por la actriz Eva Longoria, será transmitido en televisión por la cadena ESPN Deportes, dentro de la serie titulada Versus. Un obra que nos es pertinente porque lidia con el odio que algunos gringos le tienen a los mexicanos.

El documental se adentra en la siguiente historia:

Su padre sirvió en la Marina de Estados Unidos por más de 20 años

En junio de 2013, Sebastien de la Cruz, sí, así con "e" no con "a", interpretó en San Antonio el himno nacional estadunidense antes del tercer partido de los Spurs contra los Heats en los playoffs de la liga de baloncesto estadunidense (NBA). Aunque en el estadio su actuación fue muy aplaudida, en las redes fue polémica.

Y es que el niño cantor venía vestido de mariachi. Pero ¿qué se esperaban si al chiquito de 11 años lo llaman El Charro de oro? Bueno, el hecho es que desde que empezó a cantar empezaron a aparecer miles de comentarios racistas como estos en Twitter:

"Este mexicanito que se coló al país hace 4 horas está cantando nuestro himno"

"El niño es mexicano, ¿por qué canta nuestro himno nacional?"

"¿Quién es el wetback que canta el himno en el partido de los Heats?"

"No puedo creer que tuvieron los pantalones para poner a un frijolero a cantar el himno de AMERICA"

"¿Es este el himno nacional estadounidense o es este el Mexican Hat Dance? Saquen al niño"

"9 de 10 que el escuincle es ilegal"

"Y yo que pensaba que este era Estados Unidos"

"Que yo sepa, San Antonio todavía no es parte de México. ¿Por qué canta nuestro himno un extranjero?"

Los gringos patrioteros estaban equivocados. En realidad, aunque Sebastien es de origen mexicano, nació y ha vivido toda su vida en San Antonio. Y si la duda fuese sobre el patriotismo de su familia, resulta que su padre, Juan de la Cruz, sirvió en la Marina del ejército de Estados Unidos más de 20 años. Y claro, cuando este hombre se enteró que acusaron a su hijo de frijolero ilegal se puso a llorar.

Preguntó: ¿Qué más puede hacer para no ser discriminado?

Afortunadamente, el partido sucedió en San Antonio, la ciudad estadunidense con el más alto porcentaje de habitantes de origen mexicano. Por eso, no sorprende que al día siguiente los noticieros locales condenaran la xenofobia y Sebastien fuera invitado a cantar y a hablar del asunto en radio y televisión. El niño se limitó a agradecer a los que lo apoyaron y pidió que se ignorara al resto.

Afortunadamente, los anfitriones del partido fueron los Spurs, que tienen como entrenador a Gregg Popovich, un hijo de padres refugiados de Yugoslavia, que está convencido de que la diversidad y la solidaridad dentro y fuera de la cancha son más efectivas que el individualismo y la competencia. Y bueno, algo sabrá porque Popovich es considerado uno de los mejores entrenadores que han existido en la historia del baloncesto. Su equipo es el que tiene más extranjeros y fue el primero en contratar a una mujer (Becky Hammon) como entrenadora pagada.

Popovich comentó que la avalancha xenofóbica no le sorprendió ya que en Estados Unidos aún existe mucha intolerancia y racismo. Agregó que aunque los comentarios de esos idiotas entristecen, la actuación y el comportamiento maduro de Sebastién dan esperanza de que el futuro de su país pueda ser muy brillante.

Al día siguiente, Popovich invitó a Sebastien a cantar nuevamente el himno antes del cuarto partido de los Spurs contra los Heats. Obama le recomendó a sus seguidores de Twitter no perderse de ver al niño. Y en el estadio, Sebastien fue presentado por Julián Castro, el alcalde de San Antonio, que no solamente es México-americano, además es hijo de María del Rosario Castro, una mexicana que cruzó la frontera, trabajó de sirvienta y fue una de las pilares del movimiento La Raza dedicado a defender los derechos de los chicanos.

El documental pone el incidente del niño nuevamente al frente del debate de la reforma migratoria en Estados Unidos al mostrar las dos perspectivas que chocan en resolverlo. Por un lado, está el país que se da cuenta que la diversidad enriquece. Por otro lado, está el país retrograda que sigue pensando que los únicos que merecen tener voz y voto son los hombres blancos.