“Me gustan los riesgos artísticos, no la comodidad del set”: Rigoberto Perezcano

Carmín tropical es una suerte de thriller sobre una joven muxe de Juchitán que debe resolver un crimen; por ello, “sin romper las convenciones del género, establece sus propias reglas”, dice su ...

Desde el estreno en 2009 de su primer largometraje, Norteado, que hablaba de la experiencia fronteriza, Rigoberto Perezcano (Oaxaca, 1979) se perfiló como uno de los cineastas más originales de las nuevas generaciones. Formado en la escuela del documental, siempre mostró interés en las posibilidades dramáticas del género, y ya en 2003 participó con XV en Zaachila en varios festivales donde recibió premios nacionales e internacionales. Perezcano fue becario de la fundación Rockefeller-Ford-MacArthur para escribir el guión del proyecto Carmín tropical y pertenece al Sistema Nacional de Creadores.

Carmín tropical obtuvo el premio a mejor película en el Festival de Morelia y el Ariel al mejor guión original. Está ambientada en Juchitán y es la historia de Mabel (José Pecina) una joven muxe —nacida hombre y educada con una identidad totalmente femenina— que regresa a este lugar para desentrañar la misteriosa muerte de su mejor amiga. Perezcano construye una narración sólida e inquietante, con actuaciones de primera, que se estrena este fin de semana en México.

Carmín tropical es un thriller de suspenso. ¿Qué te llevó a filmar una película de género cuando éstas no son muy bien vistas en el circuito “de arte”?

Me gusta correr riegos artísticos y exigirme como creador y director. Me aburre la fórmula y la receta para los festivales, y no soporto la comodidad del set. Esto lo descubrí gracias a mi madurez como persona y como director. Mas que presentarme en festivales (lo cual considero una gran ventana), quiero hacer un cine que me guste, que proponga, que me exija y me haga crecer como escritor y director.

Si bien la cinta sigue fielmente las convenciones del género, también establece sus propias reglas. ¿Cómo se logra este delicado equilibrio?

Fue un proceso largo y doloroso de aprendizaje. Escribir esta historia fue muy complicado por buscar establecer reglas “nuevas” en un género que es maravilloso, complicado que y respeto muchísimo. Y fue difícil también porque no existe referencia literaria o cinematográfica alguna sobre un muxe que regrese a su pueblo (Juchitán) a investigar el crimen de su mejor amiga.

La atmósfera es un elemento clave en la cinta. ¿De qué manera consigue establecerla?

Estamos hablando de un género que particularmente se da en ciudades y no en pueblos, pero en el personaje de Mabel cuidé mucho la idea de que ese personaje, por su presencia, fuera una femme fatale que se encuentra ante la dificultad de resolver el crimen, sabiendo que esto la va a llevar por caminos pasados y peligrosos. Hay que aclarar que no es una película de acción: es una película para generar un clima de aprendizaje ante el travestismo, y paralelamente tiene un clima sórdido, interesante y sobre todo juega con los géneros, los mezcla, y deja ver una estela de la clásica novela de investigación criminal.

¿Cuáles fueron sus influencias cinematográficas y literarias en el proceso de crear la cinta?

Hay muchas y fueron básicas. En la literatura, Raymond Chandler, Dashiell Hammet, Chester Himes, Elmore Leonard, John Franklin Bardim, Jim Thompson… En el cine, obviamente Alfred Hitchcock, Claude Chabrol, Billy Wilder… soy un lector y cinéfilo muy clavado. Creo que se nota (risas).

Mabel es una heroína original al ser muxe. ¿Cómo se dio la creación de este personaje, cuál fue su inspiración?

Quería que Mabel tuviera la fuerza de una mujer, siendo un muxe. Pero básicamente quise que el personaje de Mabel fuera un ser humano con las cualidades y defectos que todos tenemos. Escribí un personaje que nos mostrara ese lado que existe en Juchitán, de aceptar y tolerar las diferencias sexuales. Sin embargo, el conflicto más grande de Mabel viene cuando enfrenta su pasado, sus sentimientos y se ve de ante el asesino de su amiga.

¿Tuviste que hacer investigación sobre la cultura muxe en Oaxaca y otros puntos de México?

Soy de Oaxaca, nací en Zaachila, provengo de la cultura zapoteca, así que de alguna manera me “fue fácil” hablar de este mundo. La respuesta ha sido muy favorable y Oaxaca creo que dio una aprobación positiva ante el film cuando lo presentamos el año pasado en OaxacaCine. Ahora quiero llevar la película a Juchitán para ver la respuesta de la gente.

¿Cómo fue dirigir a José Pecina y Luis Alberti?

Podría decir que fácil, aunque tal cosa no es del todo cierta. Son grandes actores, con cualidades únicas. Ellos entendieron muy bien qué era lo que yo deseaba como escritor y director. Se sumergieron junto conmigo en un género complicado y poco llevado en el cine mexicano, como es el film noir. Sabíamos que estábamos ante una empresa difícil, pero ahora, viendo los premios, las nominaciones, la respuesta de la gente y la crítica, así como el recibimiento en festivales, creo que podemos sentirnos satisfechos.

¿Qué se lleva el espectador de la experiencia de Carmín tropical?

Una experiencia poco vista en el cine nacional. Hace mucho que no se hacía una película con una propuesta así ni realizada de esta manera. Creo que se llevarán un buen sabor de boca y, sobre todo, la sorpresa de ver una película que habla sobre el amor, la muerte y un crimen por resolver, claro, si el asesino lo permite…

Siempre se habla de un “nuevo cine mexicano”. ¿Crees que realmente exista?

El nuevo cine mexicano existe desde hace mucho, incluso creo que vive ya una edad madura por la diversidad de sus creadores. Pero será realmente nuevo y poderoso mientras haya cineastas que propongan y sugieran nuevos caminos narrativos y no hagan copias malas de otras cinematografías. También tendrá una voz mayor cuando haya una ley que proteja su exhibición en salas comerciales.

¿Existe una industria cinematográfica nacional?

No existe. Para lograr eso habría que reactivar el cine desde su academia, ser rigurosos con las óperas primas de las escuelas de cine, descentralizar la educación cinematográfica (algo que ya pretende OaxacaCine), crear una ley de protección a la cinematografía nacional y permitir la deducibilidad del ciento por ciento de los impuestos a la persona o empresa que desee invertir en una película.

¿Tienes nuevos filmes desarrollándose actualmente?

Por fortuna, la escritura que me exigió el guión de Carmín tropical me dio un músculo que desconocía, por ende ya estoy en la escritura de mi tercer largo, en el cual voy muy avanzado. Espero filmarlo en uno o dos años, se titula La vereda del chivo. También sigo desarrollando un largometraje que tiene que ver con la naturaleza criminal, esa naturaleza que de alguna forma nos llama la atención a los seres humanos.