"Las mujeres deben romper barreras en el cine": Melissa McCarthy

Exitosa comediante y consolidada intérprete con 15 años de trabajo, la protagonista de Spy: una espía despistada habla aquí de su carrera, de su figura ajena al estándar de Hollywood y de la ...

Ciudad de México

Su físico no coincide con el estándar de glamour y belleza que dicta Hollywood, y no le importa en lo absoluto; en realidad es gracias a su talla que la talentosa Melissa McCarthy (Illinois, 1970) ha roto barreras y estereotipos y se ha colocado como una de las comediantes con mayor demanda en cine y con un éxito notable tanto de crítica como de público.

Jovial y muy inteligente, Melissa saltó a la fama en el rol de la chef Suki St. James en el elenco de la exitosa teleserie Gilmore Girls, y actualmente es la protagonista de Mike & Molly, un sitcom que entra ya a su sexta temporada. En cine, el rol que la puso en el mapa fue el de la excéntrica Megan en la comedia Bridesmaids, que fue un éxito sorpresa y cambió drásticamente el panorama al ser una cinta interpretada por mujeres en los roles principales que acumuló una taquilla enorme.

Desde entonces, Melissa ha trabajado sin parar, principalmente en comedias como Armadas y peligrosas (con Sandra Bullock), Ladrona de identidades, Tammy y la aclamada por la crítica St. Vincent, en la que compartió cartel con Bill Murray. Actualmente, Melissa —casada con el director y guionista Ben Falcone y madre de dos hijas—, prepara el rodaje de la nueva cinta de la saga Cazafantasmas, que tendrá un elenco femenino, y es la protagonista de Spy: una espía despistada, un thriller de acción con toques cómicos. Ambos filmes los dirige Paul Feig.

Eres la comediante más famosa del momento... ¿alguna vez pensaste que ibas a dedicarte a esto?

No, no, en absoluto. Nací y crecí en un pueblo muy pequeño en Illinois, y nunca pensé realmente en dedicarme a nada que se relacionara con un escenario o con actuar.

¿Cómo sucedió entonces?

Fue todo muy inesperado. Es decir, yo me fui a Nueva York a los 20 años, a estudiar y a trabajar, pero lo que me interesaba era el negocio de la confección de moda. Entonces pensé, bueno, me interesa hacer ropa para mujeres y allá puedo hacerlo. Fue cosa de llegar a quedarme a casa de una amiga de la preparatoria, y esa noche, la primera noche, me dijo, "acompáñame a un micrófono abierto, ¡vamos a hacer stand-up!". Fui a pararme en un escenario pequeño en un bar, sin haber preparado nada, pero ni lo pensé, solo me dejé caer al vacío y la gente empezó a aplaudir y pensé "¡Oh, vaya! ¡Esto me gusta!", y ya no di vuelta atrás.

Entonces tus inicios en la comedia fueron haciendo stand-up, que es una disciplina bastante difícil...

¡Claro que es difícil! No es solo pararte ante un micrófono y decir lo primero que se te ocurra. Es decir, bueno, así se empieza, pero eso es cuando tienes 20 años y no tienes idea... ¡yo estaba loca! (risas). Es algo muy delicado el stand-up. Tienes que hacer una introspección y encontrar en ti lo que puede hacer reír a los demás. Puede ser catártico, pero no es de ninguna manera solo pararte a decir chistes. ¿Y quieres saber algo curioso? Cuando empecé a trabajar como actriz, porque me puse a estudiar y a audicionar, estuve casi ocho años haciendo únicamente piezas dramáticas en teatro. No hice nada ni remotamente cómico hasta que me mudé a Los Ángeles y conocí a la compañía de improvisación The Groundlings y fue como "¡Wow! ¿Qué clase de material es éste?"... algo sumamente liberador. Eso me alimentó por años y aprendí muchísimo. Formar parte de esa compañía me dio una gran enseñanza y me mostró las cosas desde otra perspectiva.

Así es como llegas a ser la protagonista de Spy...

Ha sido un camino muy largo, no te creas. Es decir, no he dejado de trabajar en 15 años como profesional y estoy agradecida por ello. El público ha sido generoso y he tenido la fortuna de encontrar en mi camino a compañeros tan brillantes como Paul (Feig), que han dicho, "¿sabes qué?, ¡hagámoslo!" y nos lanzamos sin paracaídas (risas). Por ejemplo, así es como nació Spy, como una idea de combinar su amor por películas como las aventuras de James Bond o Misión imposible, con su sentido tan particular de la comedia. Trabajar con él es magnífico.

¿Cómo describirías a tu personaje, Susan Cooper?

Susan es una mujer que está dedicada a su trabajo ciento por ciento. Es una excelente agente, aunque se encuentre, al principio, confinada a un escritorio y una oficina. Eso no la limita en realidad, y cuando su compañero agente (Jude Law) se convierte en una baja durante una misión, ella decide que es momento de ensuciarse las rodillas y las manos y entrar al juego. Me divertí mucho, porque Susan es una mujer que no tiene un pelo de tonta, es muy valiente y muy intrépida. Fue una manera de permitirme hacer cosas que yo nunca antes había siquiera considerado, mucho menos recibido como oferta en algún papel... Susan es una mujer especial y creo que funciona como un excelente ejemplo de algo que no suele explorarse en cine; una mujer fuerte que toma el mando.

¿Hiciste tus propias secuencias de acción, verdad?

¡Es que es una película de acción! Yo quise ser parte de todo. Le dije a Paul, "Oye, si Jason Statham puede y tiene secuencias de acción, yo también quiero!". Claro, Jason tiene mucha experiencia, es un héroe de acción en estas películas, pero pensé, ¿y yo por qué no? Paul es un gran director y es muy buen cómplice y estuvo de acuerdo. ¡Fue muy emocionante!

Hablabas de que tu primer interés era la moda, y ahora estas por lanzar una línea propia, ¿qué puedes contar al respecto?

Bueno, lo que pasó no es novedad... hace un par de años, busqué un vestido de diseñador para ir a la gala de los Oscar porque estaba nominada por Bridesmaids. Y cuando vas a algo así, requieres un atuendo especial, ¿no? Pues lo que pasó es que varios diseñadores famosos, que hacen ropa para mucha gente —no voy a decir quiénes, no tiene caso—, me dijeron que lo sentían mucho pero no podían hacerme un vestido a la medida porque no trabajaban modelos talla extra. Así. Y claro que me enojé primero. Y luego pensé, "al diablo con eso", yo puedo. Conocía ya a Daniella Pearl, que es una diseñadora estupenda, y juntamos nuestras ideas. Me hizo un vestido y luego otro para los Emmy y nos encanté el resultado, así que creamos una línea llamada Seven7 y la lanzaremos en agosto en Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña y también online. Y habrá prendas para todo tipo de mujer y para todas las tallas.

Has roto estereotipos de belleza y físico, y eso es algo importante.

En este negocio hay que romper barreras. Hay muchas, y aplican a veces a hombres y las más de las veces, a mujeres: no hay una igualdad y no soy la única que lo dice. ¿Recuerdas a Patricia Arquette en los Oscar este año? Es eso. No hay igualdad en sueldos ni en trato muchas veces. Te juzgan y te dan o niegan oportunidades por tu aspecto y no por tu aptitud o la falta de ésta. Las mujeres deben romper barreras en el cine. Poco a poco se va dando un cambio, pero nos falta un camino muy largo por andar y somos muchas las mujeres que tenemos la ocasión de ser figuras públicas, aunque sea por un momento, y tratar de hacer conciencia. No solo por nosotras, que lo mismo tenemos algún nivel de privilegio, sino por las demás mujeres que no salen en cine o televisión y que merecen mucho más respeto del que reciben en cualquier área de trabajo y de sus vidas. Y si se puede ayudar un poco poniendo el tema en la mesa, pues qué mejor.