Como México no hay dos

Función Dominical.
El libro de la vida.
El libro de la vida. (Especial)

Ciudad de México

Chovinismo. Dice la Royal Academy (española): exaltación desmesurada de lo nacional frente a lo extranjero. El libro de la vida es una película chovinista pero en el estado en que se encuentra el pueblo de México un poco de chovinismo no va mal. “Como todos saben, México es el Centro del Mundo” afirma la guía del museo que se ha dado a la tarea de interesar en “La Cultura” a un montón de niños-problema. La Cultura, así con mayúsculas, son todos los clichés que con respecto a México uno pueda imaginar: calaveras de Posada, morenas de ojos grandes y toreros que, ya entrados en gastos, piden perdón a los toros del mundo desde el fondo de su corazón de bronce. La película parece salida de la Secretaría de Turismo del viejo PRI y no sería noticia si no hubiese sido producida por Guillermo del Toro y si no fuese (con todo y sus fallas) un buen largometraje de animación.

Y es que no hay país con cinematografía sólida que no cuente entre sus joyas una buena cantidad de filmes de animación. El libro de la vida no es magnífica pero vale la pena para una función dominical.

Volvamos a aquello de que México es el centro del mundo… uno puede imaginar la risa burlona del abuelito chino en el centro de Manhattan, pero es claro que una película producida por esa marca registrada que se llama Guillermo del Toro no está dirigida a todas las etnias; ni siquiera a la etnia mexicana, sino muy específicamente a los pubertos mexicanos que viven en Estados Unidos y cuyos papás sospechan que se les está deslavando lo azteca. Ahora, quien haya vivido por allá, sabrá que si bien es cierto que hay muchos paisanos que extrañan el terruño, también hay muchos niños que con toda razón prefieren sentirse estadunidenses y no mexicanos. Les gustan la comida, la fiesta, las morenas de fuego y el chile sin albur, pero sucede como con los irlandeses, que más bien se abochornan cuando el abuelito comienza a pontificar sobre lo lindo que es su país.

Dicho lo anterior, también es cierto que la producción salva la película entre otras cosas porque Guillermo del Toro, para imprimir su firma en este producto, hizo pasar el libreto por uno de los más famosos doctores de guión que hay en Hollywood. Si el resultado es bueno o malo, lo decide el respetable, pero esta historia de un chovinismo que sabe más bien a complejo sale a flote gracias a que ha sido sazonada con una retahíla de chistes calcados de Shrek.

En fin que con El libro de la vida hay dos noticias: La mala es que el chovinismo descocado suele producir pena ajena; la buena, que a un país se le conoce por sus animaciones y en México no había una animación más o menos buena desde Los 3 Reyes Magos que dirigieron en 1976 Fernando Ruiz y Adolfo Torres Portillo. Esto es cine mexicano producido en Estados Unidos, así que vale la pena preguntarse: ¿Qué sucedió en México que su cinematografía se está produciendo más allá de sus fronteras y no parece haberse movido en casi 40 años? La respuesta, sin embargo, no puede hallarse en una función dominical.

 

El libro de la vida (The Book of Life). Dirección: Jorge R. Gutiérrez. Guión: J. R. Gutiérrez y Douglas Langdale. Música: Gustavo Santaoloalla. Con las voces (en inglés) de Diego Luna, Zoe Saldana y Channing Tatum. Estados Unidos, 2014.

@fernandovzamora