“Los dolores me han enseñado a valorar lo que tengo”: Yuri

Yuri, quien anoche tuvo una presentación en el palenque de Texcoco, compartió cómo ha sido el duelo por la muerte de su madre el año pasado y el aprendizaje que le ha dejado para disfrutar al ...
Destacó que ha dejado de ser el trabajo su principal preocupación.
Destacó que ha dejado de ser el trabajo su principal preocupación. (Cortesía WestWood Ent)

México

Apenas el domingo pasado Yuri se reencontró con sus fans en el Auditorio Nacional, donde con su show Invencible reiteró esa fama que se ha hecho de ser una de las pocas cantantes que invierten en crear espectaculares producciones, y anoche presentó la versión para palenque en Texcoco de esa misma variedad, acciones que la siguen alimentando profesionalmente, pero que son muy distantes de la persona, de la madre, de la esposa, de la hermana, de la hija que aún llora la muerte de sus seres queridos.

La muerte ha sido el detonante perfecto para su transformación, para asimilar el efímero paso de la vida, de la felicidad, del gozo que le brinda darse tiempo para convivir con su familia, su esposo y su hija, quienes siempre han estado ahí, pero ante el constante remolino que habitaba por su profesión parecían invisibles.

En esa transformación también cobra terreno su deseo por ayudar a los demás, en especial a las personas víctimas de trata, tema que la ha "tocado" de cerca, a través de la experiencia que ha tenido un familiar.

Después de tantos años, 40, el éxito profesional te sigue acompañando, tienes una buena posición, una familia, cantas, bailas y hasta haces comerciales, como el que recién salió de Nescafé, pareciera que todo te sonríe en la vida, ¿es así?

Desde que mi madre murió en septiembre del año pasado mi vida dio un vuelco, yo era una mujer que era workaholic: trabajaba, trabajaba y trabajaba. A veces no le daba tanto tiempo a mi familia, pero desde que ella partió aprendí que la familia es lo más importante, que la vida se va rápido, que las cosas artísticas son muy lindas, pero no te llevas nada, más que el aplauso y el cariño de la gente.

Cuando mi mamá estaba en el ataúd decía: "Ay, mi mamita". Ella tenía colección de antigüedades, ésas me las heredó y siempre me decía: "Esas no me las toques", y no se llevó nada, entonces todas esas cosas me hicieron como bajarle dos rayitas a mi trabajo y darle el valor justo a las personas. Me di cuenta de que mi hija me necesita más tiempo, al igual que a mi esposo e incluso yo misma.

Pareciera que a veces es necesario vivir experiencias amargas para aprender, aunque la muerte de tu mamá no es el primer golpe que sufres, has vivido tropiezos muy fuertes, ¿no?

Sí, antes de mi mamá fue mi hermano, y un año antes fue mi asistente, fueron tres muertes fuertes en tres años. No estaba repuesta todavía de mi hermano, y mi mamá se va rápido, no tenía ninguna enfermedad, nada, fue un infarto rápido, como ella quería... han sido tres procesos; el de mi madre, sin duda, el más difícil que me han acercado mucho a Dios.

Porque la pérdida de una madre sí es un dolor muy fuerte, y yo vi que los doctores podían hacer una parte pero otra gran parte la tenía que hacer Dios, porque hubo momentos en los que sí me quise suicidar, y yo soy una mujer superpositiva. Pero el dolor me llevó a ese punto, como hace veintitantos años, que también lo quise hacer, aunque en ese entonces era por coraje, por esa soledad que sentía, y eso que los artistas vivimos de decir: "Tengo todo", pero en realidad, en la mayoría de los casos, no tenemos nada. En ese entonces, no tenía una familia, como ahora, y me vino un momento de depresión.

Los dolores me han enseñado a valorar lo que tengo, porque a veces los artistas estamos tan en el rollo de que "Ay la foto, los auditorios, el Grammy, la no sé qué", que no nos damos cuenta de que las grandes cosas en la vida, lo que nos vamos a llevar es nuestra familia, nuestros seres amados, o sea, papá, mamá, hermanos, sea quien sea y no nos damos cuenta, hasta que nos zarandean.

Yuri, no es fácil ser mujer, ¿verdad?

No, para nada, y menos artista. Aunque en la actualidad también ser mujer, ya así en general, no es fácil. Hoy las mujeres tenemos que salir a buscar la chuleta, porque hay hombres que no se ponen ese papel de hombres. Ya no es como la época de nuestros abuelos, que ellas se quedaban en su casa cocinando y haciendo el quesito y la nata. Ahora no, ahora hay que salir a trabajar, hay mucha mujer sola que no tiene el apoyo del marido, que nada más le hicieron a los chamacos y las dejan ahí, y eso es muy duro.

Yo doy pláticas para mujeres, me gusta mucho ayudar; ahora, por ejemplo, me metí en el rollo de ayudar a lo de trata de mujeres, y digo: "Dios mío, pero qué está pasando; Señor Eterno, hay que legislar más para ese tipo de personajes que quieren a las niñas y que desde chiquititas las ponen a prostituirse y las tienen como esclavas.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de estar con dos sobrevivientes de trata y me enseñaron fotos de antes y después de su experiencia. Por eso digo que ese tipo de personas que lastiman a las niñas no pueden estar en la calle.

A uno de mis familiares se lo querían llevar, porque ahorita está mucho la trata en Nueva York, y llevarse gente de aquí para allá, afortunadamente nos dimos cuenta a tiempo, pero cuánta gente hay que está padeciendo ese delito.

Rosi Orozco me invitó a la obra Del cielo al infierno y me la pasé llorando todo el tiempo al ver esas historias, por eso quiero ayudar de alguna forma, quiero que esas niñas sean felices. Sé que no voy a erradicar todo a la primera, porque no puedo, pero si yo puedo concientizar a la gente como madre de que estemos pilas con nuestras hijas, lo voy hacer.

En este momento ¿cuáles son tus anhelos?

Mis anhelos, bueno, obviamente como artista seguir adelante, seguir dándole a mi público lo mejor; pero también quiero ayudar en muchas causas, como la trata, ayudar a las mujeres para que tengan esa defensa, para que a estas personas que dañan a la familia y dañan a las mujeres y a los hombres, porque no nada más hay trata de mujeres, también hay trata de ancianos, de hombres; que tengan un castigo, por eso es tan necesario que se legisle para que esa gente no esté suelta, sino en la cárcel para siempre.

De alguna forma quiero regresarle a la gente todo lo que me ha dado, quiero que el nombre de Yuri sirva para aportarle algo, no nada más es pedir: "Apóyenme, compren mis discos, llenen mis auditorios", porque creo que ese tipo de acciones ocupan el alma y me siento contenta de que me utilicen para eso.