Dorian y su rock indie catalán

El grupo catalán, que combina pop, new wave, música electrónica e indie rock, regresa a México para conmemorar su primera década de trayectoria.
Dorian lanza al mercado este lunes Diez años y un día
Dorian lanza al mercado este lunes Diez años y un día (SERGI MARGALEF)

Ciudad de México

En Diez años y un día, la banda de cinco integrantes creada en 2004, repasa su trayectoria con la reinterpretación de algunas de sus más emblemáticas canciones, como "La tormenta de arena" o "El temblor", además de incluir dos temas inéditos, "Arrecife" y "Ara". En esta ocasión, Dorian abrirá su gira internacional en México, con un concierto en la capital, el próximo 24 de abril, y tres fechas más en el Estado de México y Puebla (Texcoco, Toluca y Cholula).

Dominical MILENIO habló con la voz y guitarra de la agrupación, Marc Gilli, para quien la clave de una carrera longeva es la fidelidad, además de "tener vocación y muchas pelotas".

Háblanos de Diez años y un día

Es un álbum en el que Dorian hace un balance y para ello seleccionamos las 11 canciones más queridas del repertorio (además de dos temas inéditos), para reconstruirlas directamente en un estudio, algo así como un unplugged, pero sin público.

La grabación del material fue en España y México...

Es una coproducción de ambos países, en la que nos llevamos nueve meses. Lo hemos grabado en cuatro estudios, tres en Barcelona y uno aquí. En España estuvimos en una casona del siglo XVII, en la que grabamos todas las baterías y percusiones del disco. En otro set, las cuerdas y las guitarras, y en uno más las voces. En México hicimos todos los vientos y cuerdas.

¿Por qué inician su gira internacional en México?

Es una manera de devolver a este país todo el cariño que nos ha dado, su hospitalidad y la energía del público; era una idea que teníamos en mente desde hace algún tiempo, porque hasta ahora habíamos partido de España, pero esta vez no.

¿Cómo se dieron a conocer en nuestro país?

"Somos muy independientes y no claudicamos ante el mercado discográfico"


En nuestras primeras presentaciones le abrimos a Café Tacvba y a Zoé, fueron experiencias alucinantes.

También han participado en el Vive Latino.

Sí, dos veces. Tocamos en muchos festivales, unos más especiales que otros, pero este festival fue una experiencia única, pues los chicos llegan al reciento con una energía y empatía extraordinarias, y eso se transmite al músico. Son muchas almas derrochando empatía al mismo tiempo.

Dicen que el Vive Latino es una prueba de fuego...

Sabemos de artistas que los han bajado del escenario, pero ese no fue nuestro caso. Incluso en las tocadas con Café Tacvba o Zoé, nunca nos abuchearon. Estamos muy agradecidos por esa aceptación.

¿Cuál es el balance de su primera década?

Éramos muy ingenuos, pero también muy frescos. Ahora escucho los primeros discos y les encuentro muchos errores; sin embargo, tienen una frescura y una magia que si yo escuchara ese disco ahora y tuviera una disquera, los firmaba. Todos los materiales tienen una esencia que, a pesar de la evolución estilística y de sonido, se ha mantenido. La banda evolucionó, pero sigue fiel a sí misma. No dar bandazos es la clave de una carrera longeva.

¿En algún momento sucumbieron a las exigencias del mercado?

Si hay algo de lo que nos sentimos muy orgullosos es de seguir siendo amigos, de ser independientes y jamás claudicar ante las leyes del mercado discográfico, de la música, ni de los medios de comunicación. Si uno cae en estas tentaciones, está perdido. Uno no puede andar detrás de las tendencias, las tendencias tienen que andar detrás de uno.

Pocos grupos lo entienden así

Hay que ser valientes, no hay más.

¿Han pensado en separarse?

Sí. Cuando sacamos nuestro primer material no teníamos el apoyo de la escena musical en España, porque prácticamente todas las bandas cantaban en inglés. Ese fue un momento muy difícil y coincidió con otras tormentas personales que nos empujaron al precipicio, hubo mucho desmadre y mucha noche loca. Sin embargo, esos años culminaron en canciones muy exitosas que surgieron del desapego y del desengaño del mundo. El estar hasta los cojones y la rabia hicieron posible esos éxitos, esa es la gran paradoja.

¿No los limita trabajar con disqueras independientes?

Nos mantenemos fieles a la forma de trabajar, de relacionarse y de entender la música de la industria independiente. Trabajamos con empresas que comparten nuestra visión y las tendencias ideológicas hacia el arte. Así creamos equipos locales que creen en nuestro proyecto y que funcionan muy bien. Además, estar en una multinacional no te garantiza que te van a sacar el disco en todos lados. Nosotros hemos conseguido por nuestros propios medios internacionalizarnos, sin tener que haber firmado contratos de 500 páginas. Pero no estamos cerrados a nada; el día que encontremos un equipo que crea en la música de la misma manera que nosotros, a lo mejor hablaremos. Pero de momento, no nos convencen.

¿Qué prefieren, foros íntimos o grandes escenarios?

Ambos. En foros más íntimos tienes la oportunidad de cantar más tiempo y puedes darte el lujo de desplegar el repertorio, de rescatar canciones pasadas, puedes hacer mucho. Los festivales son como una mecha que prende y en una hora tienes que explicarlo todo, pero ahí hay muchas almas que tienen empatía al mismo tiempo. Todo es hermoso en esta profesión, es un privilegio.

¿Se puede vivir de la música?

Sí, y se puede vivir sin claudicar ante las leyes del mercado, es un camino más difícil y nadie te garantiza que va a salir bien, pero hay que tener mucha vocación y muchas pelotas. Al final, si las rolas son buenas, la liebre salta.

Diez años y un día sale a la venta el próximo lunes 13 de abril en México.